Mongolia: entre águilas, kazajos y yurtas

 

kazajo 1
Introducción/presentación

Esta entrada no corresponde a un viaje mío, ¡ya me hubiese gustado!, sino a uno de los que mi hermano Manolo realiza cada año junto a su mujer, Teresa, siguiendo una sana costumbre que mantiene desde que se jubiló. A veces lugares “civilizados” como Argentina. Otras veces más exóticos como el sur de La India (el norte ya lo conocían). Otras veces, Etiopía, dando la vuelta a todo el país…

Esta vez les dio por irse nada más y nada menos a un destino tan inusual como Mongolia, viviendo en las yurtas con los kazajos y disfrutando del espectáculo de sus fiestas y, sobre todo, del vuelo de sus águilas. Como cuenta Manolo en sus “cuadernos de bitácora” que transcribo a continuación, los kazajos son ganaderos nómadas que viven de pastorear sus rebaños, pero que además son excelentes cetreros. Capturan águilas adultas con lazos a las que adiestran con la paciencia que es de imaginar, y a las que utilizan para capturar zorros y lobos, al objeto de vender sus pieles. Las águilas son lanzadas hacia sus presas a las que, con sus fuertes garras del tamaño de la mano de un hombre, cierran el hocico evitando las mordeduras.Tras unos cuantos años las liberan de nuevo devolviéndolas a la naturaleza.
En cada uno de sus viajes, Manolo nos va enviando vía wassap  numerosas fotos y sobre todo largas descripciones, dignas de las antiguas novelas de los viajeros decimonónicos, en las que nos sitúa en lugares, entre gentes y costumbres que, como poco, nos ponen los dientes largos. Se intercalan en el grupo de wassap comentarios elogiosos de sus amigos. Cuando los hermanos hablamos de sus viajes el comentario general es el mismo: ¡jo, qué suerte, quién pudiera!…la envidia sana no es envidia: es admiración. Y más si pensamos que a sus años (en este viaje y como él mismo apunta, ya tiene 67 “tacos”) la mayoría de la gente considera si acaso irse a la playita o, como mucho, a algún crucero. En la familia tenemos un punto viajero. Yo mismo, modestia aparte, y como podréis ver los que curioseéis en el blog, he hecho mis pinitos por sitios inusuales. Pero he de reconocer en honor a la verdad que Manolo y Teresa me ganan, y ahí siguen, buscando lugares en el mundo donde aún valga la pena ir.
No me extiendo más. Os transcribiré los mensajes que nos iba enviando, tal cual, respetando cada acento, cada punto y cada coma, ¡lejos de mí atreverme a hacer la mínima corrección!. Por supuesto, con su autorización previa. Que lo disfrutéis como los receptores de los wassap lo fuimos disfrutando. Muy lejos, ¡ay!, de lo que ellos merecidamente disfrutaron.
El viaje
 
11/9/17 4:45. Manuel G.C. Una vez más voy a incordiaros con el cuaderno de bitácora, esta vez con los kazajos en Mongolia y sus artes para cazar con las águilas. Borraos el que no quiera ser incordiado que ya sabeis que lo comprendo y no me enfado. A los demás, paciencia. A ver si hay suerte y vemos cosas interesantes. Un abrazo desde Ulaan Baator.
11/9/17 17:37. Cuaderno de bitácora al 11/9/17.
Ulan Baator por la noche aún casi parece una ciudad europea, con sus letreros iluminados con leds y las serpenteantes luces de los Toyota híbridos camuflando lo que, por el día, tiene de ex-soviética ciudad caótica. Repleta de baches y tráfico desordenado. La contaminación que producen las calefacciones de carbón y los coches obliga a restringir el mover el vehículo privado en función de su número de matrícula; y siendo la capital que pasa por ser la más fría del mundo la solución no parece fácil.
A 10.000 km. de Madrid, en el centro de Asia entre Rusia y China, con una extensión como tres Españas, de sus solo tres millones de habitantes la mitad se concentran en la capital, por lo que el pais está prácticamente deshabitado, con muy pocas ciudades y muchos grupos nómadas que pastorean el territorio con sus yurtas de invierno y de verano.
Unos pocos museos con muy poco que enseñar nos reciben y nos despiden, pues mañana, de nuevo, tomamos otro avión hacia Urgiil, a 1.400 km. de aquí, donde los kazajo nos esperan con sus águilas. Tal vez no volvamos a tener wifi. Tal vez sí. Eso lo veremos mañana si los antiguos guerreros de Gengis Khan nos lo permiten.
15/9/17 20:16. Cuaderno de bitácora al 13/9/2017
Llegados a Urgiil en avión bimotor resultó que sí teníamos wifi, pero nada que contar a pesar de entrar en el museo de la ciudad y ser recibidos por la directora que, entusiástica y prolijamente, nos enseñó y explicó todas las vitrinas con los “maravillosos” tesoros que encerraban. Hoy, después de tres días fuera del que ha sido mi mundo durante 67 años, y de nuevo en Urgiil, hay tanto que contar y tan dífícil de explicar que dudo mucho que sepa y pueda hacerlo sin resultar una mala caricatura del original. De la mejor manera que me sea posible, lo intentaré transmitir.
Así pues, y volviendo a la narración, montamos con nuestra guía y traductora Soyloo en una camioneta rusa 4×4 UAZ años 60 que, por ejemplo, nunca se llegó a equipar con toma de mechero, -¿para qué, si no había móviles?-, y saliendo en dirección norte de repente la carretera desaparece y, frente a nosotros, se abre una sucesión de colinas a derecha e izquierda, surcadas de huellas de rodadas, unas para acá, otras hacia allá, otras de frente, sin ningún cartel, ni camino establecido, ni orden aparente, que deja a la orientación del chófer el tomar éste o aquél, o ninguno de ellos y hacer tu mismo el camino con rodadas nuevas. La camioneta lo resiste todo a pesar de alternar a su paso piedras afiladas como cuchillos y arenas finas como de una playa, o matojos resecos. Así recorremos sesenta kilómetros en casi dos horas y por fin llegamos a nuestro destino, en un gran valle, la casa de otoño de Yoriuul y su familia.
kazajo 3
Y el mundo se detiene aquí. Las altas montañas tienen la cumbre ya con nieve, serpentean multitud de arroyos y bajamos de la camioneta. Yoriuul y su familia salen a saludarnos. Nuestro chofer hace de intérprete entre el jefe de la casa y nuestra guía, pues Yoriuul sólo habla kazajo. Tanto el chofer como la guía permanecerán con nosotros durante nuestra estancia aquí.
Yoriuul es un nómada kazajo típico, salvo que también es cetrero por su afición de cazador. Tiene su yurta para el verano y el invierno, -que va cambiando de lugar en función de los pastos y la vida y necesidades de sus animales, de los que depende para vivir-, y la casa de ladrillo y madera donde pasa la primavera y el otoño en el amplísimo valle surcado de riachuelos y abundantes pastos, pero donde los vientos pueden soplar con tal violencia como para romper los pocos cristales que conserva, motivo por el cual, entre otros, se traslada con su yurta y ganados a las montañas donde, a pesar de la nieve, puede encontrar un abrigo entre las colinas donde los vientos le le permitan pasar el invierno con menos rigor que en el valle. Pasado el invierno volverá a la casa, y cuando se sequen los riachuelos volverá a cargar la yurta para montarla donde el calor sea menos sofocante, pues si en invierno llegan a los -40ºC en verano soportan los +30ºC y ahora son tormentas de polvo y arena las que mueven el suelo de su inmenso valle.
Yoriuul tiene esposa y cinco hijos, dos varones y tres hembras, y un trabajo físico constante y agotador, especialmente las mujeres, que si tienen algún momento de reposo, lo emplean en hacer el kumis, que se obtiene batiendo la leche de la yegua hasta que fermenta y se vuelve ligeramente ácida y ligeramente alcohólica, con efectos suavemente eufóricos que eliminan la sensación de fatiga.
kazajo 19
                La familia al completo. En el barreño verde, el kumis
La familia de Yoriuul al completo consumen más de 15 litros diarios de esta bebida, visitantes aparte, pero hay que hacerla. Las mujeres, incluida la niña de 4 años, baten leche en cualquier momento de ligero reposo. El resto de la familia la componen otras dos niñas, de unos 14 o 10 años, y los chicos de unos 18 y 12 años, junto a la madre, y, como no, sus tres águilas, un halcón, un lobo de dos años que está intentando domesticar -y que ayer casi le mata una cría de yack que se le acercó más de la cuenta-, un gran perro que cuando no duerme aúlla, y su ganado: unas doscientas cabras y ovejas, todas revueltas, una treintena de yacks, una docena de yeguas cada una con su potro, y varios caballos de monta.
Si juntar cada mañana todos los animales esparcidos por el valle es algo titánico que he tenido la oportunidad de presenciar, cada tres meses trasladarlos a ellos y el ajuar de la casa debe resultar una epopeya. Pero ya se me ha hecho demasiado larga esta crónica. Tendré que dejar para mañana el narrar cómo es un día cualquiera, pues difieren muy poco unos de otros, en casa de Yoriuul el cetrero.
Perdonad pero ya es muy de noche aquí y mañana madrugo. Empiezan las competiciones.
kazajo 6
18/9/17 14:53. Cuaderno de bitácora al 14.09.2017
La jornada comienza en casa de Yoriuul antes del amanecer. En la gran planicie que se extiende a nuestra vista hay un sinfín de ganado que se mueve y ha estando pastando toda la noche y hay que atraerle a la casa. El hijo mayor coge un caballo y sale a por las cabras. La madre y las dos hijas mayores van juntando los yaks más próximos y atando  sus terneros; los más lejanos ha ido a buscarlos el varón pequeño en otro caballo al galope. Los más cercanos, las hijas que corren por la pradera tras ellos.
Reunidos los yaks, hembras sueltas y terneros atados, pero lo bastante juntos para que las madres los sientan cerca, las mujeres van ordeñando a cada una, y antes de vaciarlas del todo sueltan a su ternero, que corre a mamar lo que queda de la madre. Con esta leche harán varios quesos que recuerdan nuestros quesos gallegos, uno de los cuales se deja secar a tal extremo de dureza que con nuestras dentaduras no fuimos capaces de morderlo, y de esta leche grasienta se saca la mantequilla, que a grandes bocados o disuelta en la propia leche mezclada con te, se consumirá por litros algo más tarde.
Acabadas de ordeñar las yacks y reunificadas las cabras al más puro estilo oeste, a caballo y agitando cuerdas, y separadas las propias de las de otros vecinos con las que tienden a juntarse durante la noche formando grupos de más de 500 ejemplares, comienza el emparejamiento de las yeguas y los potros para el ordeño.
kazajos 32
kazajos 20kazajo 30
                        Ordeñando las yaks. Al fondo, la casa de Yoriuul
Este juntado matinal es una verdadera pelea entre el hombre y las bestias. Las yeguas son indómitas, y sus potros más. Conseguir atraerlas, lazarlas y atarlas sólo se consigue peleando físicamente con todas y cada una de ellas, recordándome escenas de nuestra rapa das bestas gallega. Conseguida la reunificación, a la yegua se le dobla la pezuña sobre sí misma atándosela, para dejarla a tres patas y que no huya. Los potros se acercan a las madres, las estimulan y se les retira, otra pelea, y entonces se las ordeña. A medio acabar se suelta al potro que corre hacia su madre. Entonces se libera la pezuña permaneciendo atada. Cada dos horas se la seguirá ordeñando. Así todo el día hasta la noche. Nuestra guía nos dice que esta leche es la más nutritiva y dulce, y parecida a la humana. Con ella, después de sacarle la nata, harán su bebida favorita que las mujeres ya comienzan a batir, pues nos hemos juntado entonces para el desayuno, todos sentados en el suelo, sobre gruesas alfombras, alrededor de una mesa baja y al calor de la gran estufa en la habitación que es el centro de la vida en la casa, pues en la otra solo se duerme. Son las nueve de la mañana. Las dos primeras horas del día han sido de febril actividad.
A las diez el sol empieza a calentar y en la casa comienzan a aparecer visitas. O se ha corrido la voz de que hay turistas en las casa de Yoriuul o es que todo el valle pasa por aquí.
Cada visita se recibe igual. En la habitación que es cocina y comedor, alrededor de la mesa baja y sentados en el suelo sobre las alfombras se les ofrece a todo el que pase por allí los tazones de leche de yack con te, los de leche de yegua batida, la manteca, panecillos, galletas de vainilla y cualquier cosa que hubiera sobre la mesa.
kazajo 5
La madre y las hijas no cesan de alimentar el fuego con bosta de yack seco, -la madera es muy escasa en la zona-, calentar jofainas y jofainas de leche y batir el kumis. Siempre detrás en un segundo plano. Y cuando no bate kumis barre el suelo de cemento forrado con hule, o sale a por agua, o a por bostas, u ordeña. Sin tregua. Los hijos la secundan.
Yoriuul y su hijo el cetrero nos enseñan orgullosos sus medallas obtenidas en las carreras de caballos, pues también se dedicaba a ello. Y como hace mucho viento y no es bueno para el águila, decide llevarnos a la montaña a buscar cabras salvajes.
Con la camioneta brincamos sobre suelo virgen de rodadas pisando piedras y atravesando riachuelos hasta que resulta imposible continuar. Allí nos apeamos y Yoriuul comienza a nadar a grandes zancadas hasta que le vamos perdiendo la pista. Los guijarros, los saltos para vadear arroyos y la pendiente del camino, le recuerdan a mi rodilla que está pendiente de operación de menisco y ligamento cruzado. Llega un momento en el que continuar puede ser una temeridad. Soyloo, nuestra guía, le sigue. Solo ellos verán a las grandes cabras en las rocas. Los derrotados por la montaña volvemos al refugio de nuestra camioneta no sin volver a tocar algunos de los pocos árboles que hay en este territorio y que el otoño ya ha puesto de amarillo sus hojas.
Vueltos a casa nos encontramos todos para la cena. Las hijas han seguido batiendo el kumis mientras la madre hacía la comida, que en una gran bandeja ovalada ocupa el centro de la mesa. A su alrededor, los habituales tazones con pan, manteca y nata. Y los tazones para la bebida, -la leche con te y el kumis-. No hay platos. Con un cuchillo de caza y las manos se va troceando la carne guisada sobre la propia bandeja, y de allí cada uno toma con las manos lo que quiere. Sin protocolos. Salvo el de ofrecernos a nosotros siempre el primer bocado para degustar la comida.
kazajos 33kazajo 14
Una de las niñas batiendo kumis. Mi hermano Manolo dice que le recuerda los cuadros de Vermeer, con su luz lateral.  A la derecha, la despensa 
                                                              
De entre nuestra mochila sacamos algunos sobres con embutidos y advertimos que es carne de cerdo, porque los kazajos se declaran musulmanes aunque muy laxos en el seguimiento de las doctrinas de Mahoma.
Nuestros embutidos son gentilmente rechazados, no así las galletas o fruta que llevamos, y pasamos a la otra y única gran dependencia de que consta la casa de Yoriuul; una sala espaciosa de unos 40m2 con seis camas pegadas a la pared más dos sofás camas. Es el dormitorio comunitario de la casa donde, incluyendo el suelo, duermen los hijos de Yoriuul y todo el que pase por la casa, salvo el matrimonio Yoriuul que duermen en dos camas de la habitación cocina-comedor y que hemos estado utilizando para sentarnos.
Metidos en dos gruesos sacos de dormir cada uno, y medio vestidos, nos tumbamos sobre somieres de muelles que se hunden con nuestro peso. Nosotros, Soyloo, el chófer, y los cinco hijos de Yoriuul, compartimos la habitación. No llego a ver si alguno duerme en el suelo porque yo caigo dormido antes de que todos se acuesten. La temperatura ha bajado mucho. Dentro de la habitación no superamos los 5ºC pero dentro de los sacos se duerme bien si no dejas las manos fuera.
La Via Láctea cruza sobre nuestras cabezas en un cielo cuajado de estrellas pero donde no hay Luna, que se deja ver más por el día que de noche salvo cuando se aproxima el Plenilunio. Son cosas de estas latitudes. Mañana, si hace menos viento, saldremos con el águila.
19/9/17 7:07 Cuaderno de bitácora al 15.09.2017
Los primeros rayos de sol entran por la ventana cuyo cristal roto fue sustituido por un plástico que el viento flamea como una bandera. Fuera ha helado. Dentro de la casa ha faltado poco.
La madre, en la puerta de la calle, lava las manos y la cara de la niña pequeña con agua tibia del chorro de la tetera. Me la ofrece para que yo me lave también. En la casa no hay agua corriente. No hay ningún grifo. Ningún enchufe. No hay luz eléctrica salvo la que acumula en una pequeña batería una plaquita solar que nadie tiene la preocupación de ir orientando hacia el sol. Esa batería encenderá la única bombilla que hay en la casa, en el comedor-cocina, para la cena. Saliendo de allí, si el sol ya se ocultó, nos movemos con una linterna tanto por dentro como por fuera.
Me alejo un poco de la casa para orinar. Si quiero hacer algo más contundente al resguardo de la vista de los demás, en aquella llanura infinita, sin un árbol ni un matojo tras el que ocultarte, la familia, -como todo el mundo por allí-, algo separado de la casa, camino de donde tienen atado al lobo, ha elevado un cuadrado de piedras de un metro de altura en cuyo interior ha excavado un pozo cruzado por dos tablones horizontales ligeramente separados entre sí donde colocar los pies. Allí es el sitio. No hay papel. Nos sigue siendo un misterio cómo solucionaban lo que viene después, y especulamos que si con trapos viejos.
Van volviendo los miembros de la familia para el desayuno y las mujeres vuelven a batir el kumis. Todo se comparte. Si abrimos un paquete de galletas ha de ofrecerse a todos los presentes. Y aún de una en una, los paquetes vuelan. Somos muchos. Siete de familia, cuatro nosotros, y siempre, siempre, alguien más.
kazajo 15
Yoriuul está contento. Ha vendido seis yeguas con sus potrillos en 4.000.000 tugrug. (Un euro equivale a unos 3.000 tugrug) Las mujeres más que él. Mucho menos trabajo de ordeñar. Además dentro de unos días hay que desmontar la casa y trasladar al abrigo de alguna montaña para plantar la yurta cara al invierno. Será algo más fácil hacerlo.
La euforia de Yoriuul le hace vestirse de gala y posar para unas fotos. Saca sus águilas y su halcón y con su hijo el cetrero, que le heredará en este arte, y su niña pequeña, el caprichito de la familia, posan para nosotros. La pequeña de 4 años, con el halcón en el brazo derecho, arquea el izquierdo hasta la cadera en una pose de cetrero que tiene bien ensayada y que la familia aplaude con alborozo.
kazajo 10
Ya despojados de las galas decide que es el momento en que partamos con su águila favorita hacia las altas montañas que flanquean su valle.
En el furgón 4×4 subimos montaña arriba hasta que el vehículo ya no es capaz de más esfuerzo. Delante, nuestro conductor con el cetrero que porta el águila encapuchada. Detrás, su hijo con los señuelos y nosotros con Soyloo, nuestra guía.
El águila ya está nerviosa. Agita las alas y chilla con un sonido muy agudo. No ha comido y tiene hambre. Descendemos del vehículo e intentamos seguir a Yoriuul que a grandes zancadas se nos aleja peñas arriba. Porta el águila encapuchada en su muy grueso guante, capaz de soportar el fortísimo apriete de las garras, su grueso capote de piel de oveja con la lana hacia el interior y, sobre todo, su gorro de cetrero kazajo que no puede cambiar por otro, pues su águila le reconoce por él.
Su hijo corretea por las peñas de los montículos de enfrente con la bolsa de los señuelos colgando, intentando encontrar alguna presa. Caminamos y saltamos como cabras hasta llegar a la cima de aquellos montes hasta que llegamos a una roca en la que Yoriuul se detiene. A sus pies, a vista de águila, su valle. La visión nos transfigura. Él, de espaldas, con su águila en el brazo, cara al abismo, oteando cualquier movimiento entre las lejanas piedras, buscando presas para su amiga y querida águila.
kazajo 8kazajo 11
Como si de una cabra salvaje se tratara su hijo aparece en otro risco. Al rato, a falta de presas, saca del morral una piel de lobo con cabeza incluída que oculta un conejo destripado en su interior y lo extiende sobre una peña. Yoriuul le quita la capucha al águila mientras la sujeta con dos cuerdas hechas de tripas de cordero secas, y el hijo comienza a emitir unos chillidos particulares por los que el águila le reconoce, gira el pescuezo 180º de derecha a izquierda, aletea intentando salir y Yoriuul suelta las cuerdas con que la mantienen en el guantelete. El águila emprende el vuelo y como una flecha se dirige al lejano señuelo, cayendo sobre él con las alas abiertas. El hijo cetrero, que se ha puesto otro guantelete, se apresura a tomar las cuerdas del águila mientras ésta chilla y chilla.
Yoriuul, al tiempo que el águila salió volando, saltó y saltó hacia el punto de encuentro mientras el águila chillaba esperándole, y, una vez llegado, abre la piel del lobo y sacando trozos sanguinolentos del conejo que había dentro se los va dando al águila que espera su premio. No es fácil conseguir que suelte la presa para pasar al guantelete, pues la fuerza de las garras es descomunal y una vez cerradas sobre algo cuesta mucho trabajo que afloje la presión.
kazajo 9
                    Yoriuul con su águila, oteando la inmensidad en busca de presas
Vamos cambiando de risco varias veces en busca de presas vivas, y un par de veces más repetimos la secuencia. Andamos y andamos montañas arriba y abajo sin acusar cansancio, pues el ansia de la caza nos mantienen excitados, y tirando piedras aquí y allá a ver si levantamos o una liebre o una marmota, los ojos de Yoriuul ven lo que sólo él y sus águilas son capaces de ver. Un zorro, allá en la lejanía, con su pelaje rojizo camuflado entre las peñas, hace que Yoriuul y su águila, que están lejos, salten ambos al unísono. Una, volando. El otro, saltando tras ella de piedra en piedra. El zorro se mete entre una zona de rocas horadadas y aunque el águila llega a tomar tierra allí ya el astuto había desaparecido.
Entonces ocurre lo que nosotros no esperábamos. El águila remonta el vuelo y asciende, asciende y asciende. Y se aleja tanto que da la vuelta a la montaña y se pierde de vista. Bien creíamos que se había ido para ser libre. Pero Yoriuul, allá abajo, entre las peñas, comienza a llamarla y a llamarla con su peculiar chillido y, ¡oh, milagro!, el águila vuelve de la lejanía y como un rayo recorre los más de dos mil metros que le separarían de Yoriuul para ir a posarse sobre su guantelete. Este espectáculo no lo olvidaré jamás.
Volvemos a la casa, él maldiciendo porque se escapase el zorro y nosotros, frotándonos aún los ojos por lo visto y lo mucho brincado, comemos y caemos en una larga siesta derrotados por la tensión y el cansancio de la jornada. Al despertar, a la casa han llegado parientes de un pueblo vecino: una mujer joven y dos niños guapísimos. Parecen de ciudad. No pegan aquí. Los niños, niño y niña de unos 10 y 12 años, calzan deportivas de color inmaculado, camisetas de marca y anoraks de nylon. Se dan de besos con los de aquí, -cosa muy rara porque los kazajos no se besan-, y nos enteramos que son primos. Salgo fuera. Es de noche cerrada. Han venido en un poderoso Patrol 4×4. Entro de nuevo a la cocina y me encuentro a la recién llegada llorando tratando de ocultarse de mi vista. Teresa y yo optamos por retirarnos de estas cosas de familia y meternos en la cama. Mañana será otro día y tal vez nos cuenten qué ha pasado.
20/9/17 11:09 Cuaderno de bitácora al 16.09.2017
A medianoche nos despiertan niños gritando. Entran en la oscura habitación y gritan. Los de Yoriuul se levantan con gran revuelo. Suenan motos y portazos de coche. Comprendo que se trata de los primos. El perro recuerda que sabe ladrar…
En la más absoluta oscuridad veo bultos que se mueven de acá para allá y escucho los chirridos de los somieres al moverse y a los niños cuchicheando agitados. Finalmente se hace el silencio.
Por la mañana, los primos están desayunando con todos nosotros. Nuestra guía, Soyloo, ha podido escuchar las conversaciones de los niños y nos pone al corriente. Ni una palabra por parte de Yoriuul ni de su mujer. Uno de los hermanos de Yoriuul es profesor de Educación Física en el pueblo de al lado. La directora del colegio es su esposa. Anoche se emborrachó, se puso violento como le suele ocurrir, amenazó, -o más- con matar a su esposa, y ésta cogió al Patrol y a los niños y se vino a refugiar en la casa de Yoriuul. El marido cogió la moto y se vino tras ella para recuperar niños y coche, pero los niños no se quisieron volver. Finalmente la madre y el borracho regresaron a su casa, -para haberse matado conduciendo de noche por aquellos sitios- y los niños se quedaron con sus primos. (Según nos cuenta nuestra guía Soyloo, los kazajos no suelen beber alcohol, pero cuando lo hacen, lo hacen para emborracharse lo más pronto posible).
la niña recién llegada bate leche, limpia platos y trae bosta igual que sus primas, sólo que con ropa de marca, y su hermano empuja cabras y yacks con uniforme parecido. Están acostumbrados.
A media mañana se presenta el Patrol conducido por la madre y se lleva a los niños. Todos respiran aliviados. A eso de las 17h. bajamos con la furgo al pueblo con la excusa de que veamos la escuela. Nos acompaña la esposa de Yoriuul, cuñada por tanto de la directora, que seguro viene  a hablar con ella.
En el pueblito, de menos de mil habitantes, la escuela tiene unos 300 alumnos en total, pues acuden niños de lugares muy lejanos.
Externos los niños del pueblo e internos los que vienen de más lejos. En habitaciones de a cuatro, con literas o no, los internos ocupan todo el primer piso. La escolarización es obligatoria y gratuita, y a todos se les da desayuno y comida gratis.
kazajos 31
Llegamos a la escuela y nos recibe la directora como si nada hubiese ocurrido. Se empeña en enseñarla y nos recuerda nuestros colegios años 60. Pupitres, perchas, armarios y pizarra casi iguales a los que tuvimos nosotros. Aparte del kazajo se les enseña mongol como lengua oficial del país. No hay clase de religión. El Estado es aconfesional. Los kazajos dicen ser musulmanes, pero no son en absoluto practicantes. El resto de los mongoles, 95% se declaran budistas.
Encontramos al profesor de gimnasia dando su clase, y cada uno en su aula, a los dos hijos de la directora. Todo en la normalidad. Los alumnos de la escuela cultivan en un pequeño huerto sus propias verduras para el consumo; algo extraordinario porque con este clima y en este terreno los vegetales son muy raros y caros. Acabada la visita pasamos a la oficina. Hay teléfono pero no hay Internet, por lo tanto tampoco hay correo electrónico. Quedamos en mandarles sus fotos impresas por correo postal. Nos despedimos de ella con esa sensación de quien deja a su suerte a un animal abandonado.
Regresamos a casa y ya nos despedimos de Yoriuul y de su familia porque al día siguiente no podremos ver a todos reunidos, agradeciéndoles muy sinceramente los impagables momentos que nos han hecho vivir y tantas cosas como hemos aprendido con ellos. Cómo la naturaleza marca nuestros ritmos de vida y cómo la raza humana es capaz de adaptarse a lugares tan inhóspitos en una simbiosis con sus bestias sin las cuales no podría vivir, ni ellos sin él.
Mañana dormiremos en una yurta de otro cetrero que va a participar en el Festival de las Águilas. Yoriuul no participa en éste. Lo hará dentro de tres semanas en otro al que ha sido convocado. Y nos vamos a la cama deseándole lo mejor. Para nosotros, estos días en su casa serán una marca indeleble.
20/9/17 15:16 Cuaderno de bitácora al 19.09.2017
Desde el aeropuerto de Moscú, con una larga escala de por medio, comprimo los tres días pasados entre el kazajo Tulov y el Festival de las Águilas, pues la paciencia tiene un límite y yo ya os le he sobrepasado ampliamente con estas crónicas que se han vuelto demasiado largas, pues no he podido ni sabido concentrar mejor tantas emociones.. Dejamos a Yoriuul y su familia con la seguridad de haber vivido una experiencia única, y cruzando tierras vírgenes sin rodadas llegamos a la yurta de Tulov. Es una gran carpa redonda, muy decorada interiormente, con dos camas, la gran estufa-cocina central y unos extraños percheros de donde cuelgan sus arreos de montar a caballo y su vestimenta de cetrero.
kazajo 18
kazajo 13
Exterior e interior de la yurta de Tulov. Obsérvese el kalashnikov (de juguete) de adorno en la pared.
Nos cede la yurta para nosotros solos y él se va a la de su hermano, muy próxima, donde dormirán los dos matrimonios, nuestra guía, el chofer y los hijos de ambos matrimonios. Sólo hay cuatro pequeñas camas. Todos ellos nos han cedido una yurta entera solo para nosotros, lo que es una deferencia muy, pero que muy, especial y no consienten ni en venir a dormir al suelo de la nuestra, lo que nos da en sospechar que debemos oler ya verdaderamente mal.
La yurta tiene una muy pequeña puerta de entrada, decorada profusamente en el interior, y es como una gran tienda de campaña redonda y alta. El casquete superior se destapa o se cubre parcialmente en función de la climatología o la luz, y todo el conjunto está recubierto por fuera con pieles de yack que sujetan largas varas verticales, como el interior de un paraguas. Por dentro, las paredes están forradas con coloridos tapetes bordados que hacen las mujeres con lana de yack en el invierno.
kazajo 12    kazajo 17
La gran estufa, centro de la vida en la casa
Toda la familia son cetreros, y todos van a participar en el Festival. En una competición o en varias. Hay muchas risas nerviosas y palmotadas durante la cena.
Al amanecer, Tulov nos destapa la yurta por arriba para que entre el sol y nos enciende la estufa. Y se viste de cetrero con el ritual de un torero.
kazajo 16
Cuando salimos fuera la familia le está esperando a caballo en una escena mágica, cada uno con su águila al brazo,
kazajo 7
tocados con sus gorros de cetreros y los caballos piafando, también nerviosos. Y parten hacia el lugar de la competición. Tardarán al menos una hora en llegar al trote. Tres de ellos lo harán con sus águilas. El cuarto, un mocetón de 1,90 y 90kg. de peso lo hará en la competencia del carnero. Nosotros montamos en el 4×4 y brincamos sobre este suelo casi siempre ondulado, que oculta arroyos y agujeros. Imposible superar los 20 Km/h. Solo estos 4×4 soviéticos, fabricados en los 60 con la mejor chapa de acero de la Unión Soviética, han sido capaces de llegar hasta aquí y seguir funcionando. Y los hay a cientos.
En el campo de competiciones los vehículos han formando un extenso semicírculo que encierra pequeños puestos de artesanía y comida local, y frente a este semicírculo la mesa de los jueces, sus coches y el equipo de sonido, capaz de hacerse oir por encima de esta multitud vociferante que no guarda colas ni hace caso de las marcas que indican el rectángulo de juego.
kazajo 20
Cuarenta cetreros van a formar parte. Separado unos 500 metros del lugar se levanta una colina, donde los cetreros se van reuniendo con sus águilas. Llegado el momento, el cetrero baja la loma a caballo dejando su águila al ayudante.
Frente a la mesa de los jueces llama a su águila, que ha sido dispuesta sobre un peñasco con vistas al rectángulo de juego, y se cronometra el tiempo que tarda en hacer el vuelo hasta el guantelete de su cetrero.
No todas acuden a la primera llamada. Ni a la segunda ni a la tercera. Y algunas se elevan pero en lugar de ir al guante se pierden por ahí y tienen que ir a buscarlas. Mucha gente próxima al cetrero y mucho ruido despistan o confunden a las águilas. El público se ríe con cada desplante, y más si el cetrero tienen que irse lejos a buscar su animal.
Resumiendo tanto como puedo, y saltándome detalles, se inicia lo que llaman “las monedas”. Hoy con rosas de papel, se pinchan seis rosas de papel en el suelo y los jinetes, al galope, deben coger la mayor cantidad posible. Y a continuación la singular carrera de parejas, en la que la esposa puede azotar con la fusta todo lo que sea capaz a su marido, que huye al galope perseguido por ella en medio del alborozo, cómo no, de todas las mujeres presentes.
Para rematar la mañana se hace la carrera de camellos (nota del transcriptor: como se puede ver en las fotos no son dromedarios -de una sola joroba- sino camellos bactrianos, muy peludos y con dos jorobas, propios de Asia Central) con una longitud de unos 3.000 metros. Difícil de adivinar la distancia. El punto de partida se pone a ojo por los jueces. Y el aire es tan limpio y la llanura tan lisa, que medir a qué distancia están aquellos puntitos es imposible.
kazajo 2kazajo 21
La muchedumbre, que no multitud, pues no pasaremos de 3.000 personas, forma un embudo en la línea de meta, y los camellos, exhaustos, pierden la orientación y alguno de ellos atropella espectadores de primera fila.
Pero el plato fuerte es la lucha por el carnero. Se han apuntado 50 participantes. Para disminuir el riesgo, pues la muchedumbre se ha ido saltando los inexistentes cordones de seguridad y ya se mezclan caballos, camellos, águilas y espectadores, los jueces dictaminan que se vayan eliminando uno contra uno para reducir el número de participantes.
Se sortea el orden y salen los dos primeros. Se acaba de degollar un cordero grande y se deja en el suelo. Los dos contendientes intentan cogerle desde el caballo y subirle a la montura, pues el primero que lo consiga tiene posibilidades de sujetarle bien con su cuerpo. El otro contendiente debe agarrar al cordero por donde pueda y quitársele. El que suelta el cordero pierde. Y queda eliminado.
A las primeras de cambio la cabeza del cordero sale disparada, pero a nadie le importa. Ningún contendiente afloja, los caballos tiran cada uno para un lado manejados con las rodillas, la gente les azota en las ancas con fustas para que corran. El terreno de juego es toda la calva pradera. Y no hay tiempo l´ñimite. Aquello acabará cuando uno no pueda más y suelte. Al galope suben el montículo de las águilas y al galope lo bajan. En posturas inverosímiles sobre sus caballos. A veces chocan contra los coches aparcados. A veces pasan el cordero por encima de alguno de ellos, como si le fuesen a sacar brillo, cada uno por un lado.
El público los sigue, corriendo o a caballo, por la enorme pradera. Poco a poco se van eliminando, y como se ha prolongado más de la cuenta se decide seguir mañana.
Nosotros decidimos dejar a nuestros huéspedes tranquilos y optamos por alojarnos en Urgiil, en uno de los “buenos” hoteles del centro, y casi estábamos mejor en la yurta.
Al día siguiente los cetreros realizan sus pruebas con señuelo, tirando una piel de zorro al suelo y llamando a su águila. Igualmente se cronometra si acude y cuánto tarda en acudir. De nuevo hay águilas que sí, y otras que no. Eliminatorias las pruebas, nuestro anfitrión no consigue trofeo, pero su hermano sale con segundo premio de cetrería. La medalla cuelga sobre el pecho del águila.
Llegados al cordero, los espectadores rodeamos de tal manera a los contendientes que se suceden pisotones y caídas. Los luchadores no siempre admiten bien los dictámenes de los jueces y las familias se pelean a puñetazos por una dudosa eliminación. Hay tanta tensión que la prueba se da por terminada sin haber llegado a competir todos contra todos.
En la entrega de los trofeos los más ofendidos empujan con el pecho de sus caballos la mesa de los jueces. Momentos de gran tensión. Dos policías presentes son totalmente escasos, ninguneados por los contendientes. A pitidos de los jueces se disuelve el tumulto. Todo el mundo a Urgiil donde, en el teatro municipal, se le entregará al campeón cetrero su premio: una moto y un casco. En el tumulto vemos que el hijo mayor de nuestro cetrero teiene el tercer premio del carnero, y con los dedos despellejados me muestra la medalla. sin sonreír. No está conforme. Fotos y más fotos.
Nuestra familia cetrera regresa con sus águilas en ristre a sus yurtas, al galope lento. Todo un invierno por delante para revivir cada movimiento, cada anécdota, cada lance. Nosotros, igual que ellos. Pero varios inviernos. Ellos, el próximo otoño volverán a la competición y pasarán página. Nosotros no podremos y tendremos que vivir de esta durante mucho tiempo.
(Nota del transcriptor. Mi hermano Manolo nos mandó tres vídeos: con la llamada a las águilas (en una de ellas el ave pasó de largo ampliamente), la competición del carnero, y la mujer galopando tras su marido mientras le azota con la fusta, pero o yo no sé hacerlo, o no se pueden colgar los vídeos en la entrada del blog. Tendréis que imaginároslo.)
Anuncios

Índice general (1/7/2017)

Para consultar las entradas con mayor claridad, podéis consultar primero la lista de temas y, después, en cada tema, las entradas correspondientes.

Tecleando a la derecha en la ventana del buscador de entradas, donde pone “search”, con poner sólo las primeras palabras del título de la entrada, se abrirá.

Temas:                                                                                                                                                                 -Arte.                                                                                                                                                        -Cosas de gatos.                                                                                                                                      -Cosas de perros.                                                                                                                                  -Ciencia y naturaleza.                                                                                                                           -Historia.                                                                                                                                                 -Viajes.                                                                                                                                                     -Mis vicios inconfesables.

Arte:                                                                                                                                                                -Mayapixelskaya.                                                                                                                                    -El arte contemporáneo.                                                                                                                        -El arte social.

Ciencia y naturaleza:                                                                                                                                -La flora bacteriana: un kilo de bacterias en los intestinos.                                                         -La leche: ¿buena o mala para nuestra alimentación?.                                                                  -Los mitos de la ciencia.                                                                                                                        -La acupuntura. ¿Trucos de chinos?.                                                                                                  -Las vacunas, ¿ángeles o demonios?.                                                                                                   -Linces en Andujar.                                                                                                                               -El día de los narcisos.                                                                                                                            -El soplado vaginal de las vacas.                                                                                                           -Chapapote. Ayudando a las víctimas.                                                                                               -Cascadas y Árboles Singulares en Guadarrama.

Viajes:                                                                                                                                                            -Argelia: viaje a las pinturas rupestres del Tassili N’Ayer.                                                             -Argelia: a pie por la cordillera del Tefedest.                                                                                    -Marruecos, hasta el Medio Atlas: monos, broncas y deserciones.                                              -Mauritania: entre ciudades perdidas y AlQaeda.                                                                          -Bamako a Tombuctú, o de cómo sobrevivir en el intento.                                                            -Picnic en el Ganges.                                                                                                                               -Berlín, otra visión.                                                                                                                                 -Tombuctú o, mejor, Timbuktú.                                                                                                           -Viaje en el Transiberiano por la antigua U.R.S.S. (pendiente redacción).                                 -Tras las huellas de Buda: India y Nepal (pendiente redacción).                                                  -Carnavales de Cádiz

Historia:                                                                                                                                                        -El largo peregrinar de los manuscritos árabes. 1ª parte: la Biblioteca de El Escorial.             -El largo  peregrinar de los manuscritos árabes. 2ª parte: la Fundación Kati.                           -Españoles en Viet Nam: la guerra secreta.                                                                                       -El velatorio de Franco.                                                                                                                         -Eulogio, el obispo cordobés que no sabía quien era Mahoma.                                                   -Una de romanos: Titulcia, la vía XXIX y Gonzalo Arias.                                                                -La Sierra de Guadarrama en la Edad Media. 1ª parte: el dominio árabe.                                 -La Sierra de Guadarrama en la Edad Media. 2ª parte: la Reconquista.                                     -Prisciliano: ¿quién está enterrado en Compostela?.                                                                      -Héroes y viajeros.                                                                                                                                  -Sobre Reyes Magos, reliquias y evangelios.                                                                                   -De Toledo a Tombuctú. Unitarios, trinitarios y los descendientes de Witiza.                           -El perro Paco. Un héroe y martir castizo en el Madrid de 1.882.                                                  -El Holocausto y el horror nazi en Polonia (1º parte)                                                                       -El Holocausto y el horror nazi en Polonia (2ª parte)                                                                     -El Holocausto y el horror nazi en Polonia (3ª parte)

Cosas de perros:

-La domesticación del lobo y el origen del perro.                                                                           -El mastín y la Mesta de Castilla.                                                                                                         -Los molosos, antepasados de los mastines.                                                                                     -El lobo: pesadilla de pastores. La Bestia de Gévaudan.                                                                  -La intensa vida social del dueño de perro (pendiente de redacción).                                        -El perro Paco. Un héroe y martir castizo en el Madrid de 1.882.

Cosas de gatos:                                                                                                                                               -¿Sienten dolor los gatos?.                                                                                                                     -Adoptando un gato adulto.                                                                                                                 -El estrés: el gran problema.                                                                                                                  -Castrar o no castrar, he aquí el dilema.                                                                                            -Cómo mejorar el entorno del gato.                                                                                                    -Los Cat-Café: una moda muy felina.                                                                                                   -Evitando accidentes: stop a los gatos paracaidistas.                                                                      -Las uñas del gato. Tres alternativas a la deungulación.                                                                -La domesticación del gato.                                                                                                                  -Cómo darle una pastilla a tu gato.                                                                                                      -El difícil trago de llevar el gato al veterinario.                                                                                -El control de las colonias callejeras de gatos.                                                                                   -Clipnosis: emulando la relajación natural del gato.                                                                        -¿Hablamos?. El maullido.                                                                                                                    -Controversias en la alimentación felina (y canina).                                                                      -Una palabra muy rara: “Flehmen”: el mundo de las emociones en los gatos.                         -El gato negro.                                                                                                                                          -Los colmillos del gato.                                                                                                                          -El imparable ascenso social de los gatos.                                                                                          -La aventura de cruzar a la gatita.                                                                                                       -La llegada de un bebé a casa (pendiente redacción).

Adoptando un gato adulto

gato casero 10002

Generalmente cuando nos planteamos adoptar un gato pensamos directamente en un “gatito”, esto es: un cachorro al que podamos educar pero…¿por qué no plantearnos adoptar un gato adulto?… Pensamos que un adulto podría crear problemas pero se suelen adaptar muy bien. La ventaja es que ya está “criado”, más hecho en cuanto a desarrollo y madurez, y sin alguno de los problemas que, a veces, aquejan a un cachorrito.

Un gato hecho y derecho 

Ciertamente la introducción de un gato adulto necesita quizá un poquito de experiencia en cuanto al trato y manejo previo de otros gatos. Pero esto es cierto sólo en algunos casos, en otros adoptar un gato adulto ha sido la primera opción, generalmente exitosa. 

El origen del gato adulto tiene cierta importancia: bien porque sea adoptado de la calle, bien porque proceda de la casa de otra persona. En uno u otro caso habrá que controlar su estado de salud y si está vacunado y desparasitado. 

Hay muchos casos, en gatos domésticos de libre acceso al exterior, en que es el gato el que nos “adopta” a nosotros. De repente, un gato que deambulaba cerca de nuestra casa, sea porque le ponemos comida, porque nos vé “fiables” o porque le gusta nuestro jardín, decide instalarse allí como si lo hubiese hecho toda la vida. Pueden ser gatos, incluso, con domicilio fijo, pero que con ese desparpajo de los gatos, que no se supeditan a un amo, si alguien les cae bien, se mudan y ya está. Conozco, no uno, ni dos…muchos casos de gatos que se acoplaron cual okupas a una casa y que, al cabo de los meses o de los años se descubrió que era el gato de unos vecinos que vivían unas cuantas casas más para allá.

¿Qué hay que tener en cuenta? 

En cualquier caso es aconsejable una visita al veterinario, y más en gatos procedentes de la calle. Conviene saber si ha estado vacunado, en qué fecha y de qué. Tal vez el dueño anterior nos diga que sí, que lo está…pero sólo mirando las fechas y sellos en una cartilla podremos saber con seguridad si las vacunas están en regla o si necesita algo más. 

El desparasitado es muy importante. Un análisis de heces con una pequeña muestra nos servirá para saber si el recién adoptado trae “visitantes” o no (lombrices, tenias…). Y en todo caso es conveniente la aplicación de pipetas insecticidas para prevenir la presencia de pulgas u otros parásitos externos. La aplicación es sencillísima y el efecto dura un mes. De hecho hay pipetas con efecto combinado, que cubren tanto parásitos internos como externos. La duración es de un mes.

La adaptación a un sitio nuevo 

Si en casa ya hay otros gatos, habrá que tener cuidado los primeros días, porque siempre es fácil que ambos –el recién llegado y el propietario- se asusten ante lo que consideran un extraño. El “residente”, con ese instinto territorial de los gatos, puede sentirse invadido por este intruso reaccionando con miedo, que puede conducir a agresividad. Son más desconfiadas las hembras, más territoriales, y suelen ser más confiados los machos (sobre todo si están castrados), aunque hay excepciones en los dos campos.

Incluso si no hay otros gatos, para el recién llegado todo es nuevo, carente de olores familiares. En estos casos es muy aconsejable la aplicación de feromonas (las mal llamadas hormonas sociales), tanto en spray como en difusor, lo que va a crear un ambiente acogedor y tranquilizador, reduciendo –de 7 a uno ó dos días- el plazo de aclimatación al nuevo hogar. 

La estrategia con el nuevo gato es, como en muchas otras situaciones, paciencia y no forzar. No agobiarle con caricias que tal vez él no desea, ni con nuestra presencia. Hablarle suavemente y respetando distancias. Se le puede dejar junto a su bandeja de arena y su comedero/bebedero, y que luego haga lo que quiera. 

Normalmente se esconderá. Al fin y al cabo lo nuevo nos asusta a todos hasta que lo asimilamos. Pero poco a poco irá saliendo y explorando su nueva casa, frotándose con las esquinas para dejar su olor personal. Cuando ya la haya reconocido y se sienta seguro, se irá acercando a nosotros o se nos subirá a las rodillas, como si toda la vida hubiese estado allí.

 

 

Stripper por un día o, ¡lo que hay que hacer por las amigas!

Se casan

Me llama mi amiga Pati:

-Hola, Santiago, ¿qué tal?. Mira, te llamaba por una cosa. 

Pues tu dirás.

Mira, no sé si sabes que se casan Sonia y Cristina, la francesa (para aclarar, se casaban cada una con su novio, por separado, no entre o contra ellas)…. 

¡Anda, qué bien, pues no lo sabía!. (Las dos forman parte de una panda de amigas con las que hasta hace pocos años nos veíamos en Madrid).

Pues el caso es que nos vamos a juntar todas las amigas en El Escorial para una pequeña despedida de solteras. Pensábamos cenar allí, tomar unas copas…vamos a reservar en el Hotel Victoria y, bueno, había pensado darles una sorpresa. Y lo que no sé, o si tu sabrás, si hay por allí algún “boys” para pasar un rato divertido…

¡Hombre, qué buena idea!… Yo (puse una voz muy digna), por supuesto, no frecuento esos sitios de mala nota (nos reímos)…pero que yo sepa no, no hay ningún “boys” por la zona. Pero…(y aquí entró en juego mi imaginación)…si quieres te organizo yo algo de ésto, con unos amigos, y hacemos de strippers nosotros mismos…

-¡Uy, estaría genial!…

-Pues dime para cuando, y lo voy preparando…

Y así fue como me lié, para el sábado 5 de Diciembre del 2012, con la idea de preparar un espectáculo de “boys”. Lo primero, necesitaba contar con algunos amigos. Lo segundo, la ropa. Lo tercero, el local y la música. Lo cuarto, quitarnos de encima, además de la ropa, la vergüenza…

Aquella misma noche se lo conté a mi hija Maya (podéis consultar en Google su correo mayapixelskaya, su tienda virtual shopmayapixelskaya.com y su blog historic.trash), con la que había quedado para cenar en Madrid. Y como la “niña” es (casi) peor que yo para muchas cosas se rió mucho, le pareció una idea excelente y comenzó a darme ideas. Me dijo que acababa de ver en la calle Preciados, en el escaparate de la lencería Intimissimi, “algo” que me podría valer. Tras cenar, nos acercamos a verlo: se trataba de unos calzoncillos de gala elegantísimos, casi como de frac, negros con botoncitos y ribetes blancos, y con el añadido de unos tirantes finos, negros, sujetos con botones a la prenda. ¡Genial!, le dije, ya tenemos parte del “uniforme”…

El staff

Hablé con varios amigos para intentar convencerlos… A todos les hacía mucha gracia, pero a todos les daba muchísima vergüenza. Al final, y no sin trabajo, convencí a dos amigos: Juan Carlos, frutero de San Lorenzo, motero, aficionado a la juerga, y Lee, médico-acupuntor surcoreano. Lee me había tratado de alguna lumbalgia y nos habíamos hecho íntimos. También le gustaba el cachondeo. Juan Carlos lo tuvo claro desde el principio y no hubo arrepentimientos de última hora.

Pero Lee, pocos días antes y en un par de ocasiones aún me envió un par de whatsapp excusándose y diciendo que no podía venir a la fiesta… Para decidirle sólo tuve que responderle, de forma muy educada y diplomática:

-Tú lo que eres es un maricón y un cobarde y ya he comprado la ropa. Como no vengas te doy un par de hostias…(que conste que Lee está cachas, practica Taekwondo y esgrima de katana). Le convencí.

La impedimenta

Estuve barajando la posibilidad de pantalones con velcro, para poder quitárnoslos de un tirón, llegado el momento, como en la película Full Monty, pero era más complicado. Ya había comprado tres calzoncillos de los de Intimissimi, pero dado que el evento era un 5 de Diciembre y aunque estaríamos en un local, para esas fechas hacía mucho frío en El Escorial. Para cubrir el torso y para ir los tres iguales, adjunté tres camisetas que guardaba como oro en paño de cuando presenté mi tercer libro, ¿Qué le pasa a mi gato?, y donde figuraba la imagen de un gato, dibujada precisamente por mi hija para la portada.

Teníamos que taparnos la cara (inicialmente) porque a mí las chicas sí me conocían. A tal fin conseguí tres caretas de las que usaban los Indignados, las de Anonymous, las de V de Vendetta, inspirada en el católico Guy Fawkes que en 1605 intentó volar el parlamento de Londres. Para completar el camuflaje y dado que faltaba poco para la Navidad, tres gorritos rojos de Papá Noel. Y ya, para redondear el disfraz, y a juego con los elegantes calzoncillos, tres pajaritas. Para completar y seguir con el numerito, alguna gorra de policía y algunas esposas…

El local y la música

Hacía falta un local despejado y de confianza. Hablé con mis amigos Jóse y Silvia, dueños del Clipper, local de copas con buena música de fondo y que estaba, además, muy cerca de mi casa. Como a todo el mundo, les hizo muchísima gracia la idea, y además iban a hacer negocio. Estuvimos preparando una selección de música con temas idóneos  de strip-tease , del tipo de You can leave your hat on, todo un clasico de Joe Cocker, como You sexy thing, de Hot Chocolate, o como Moving on up, de M People…además de unas cuantas más que ya irían saliendo.

El día D y la hora H

Sábado 5 de Diciembre de 2012. Aquel día se murió un viejo amigo, al que hacía más de un año que no veía, me avisó su hija, y aunque al día siguiente estuve muy resacoso me acerqué a despedirle al tanatorio. Pero aquella noche estaba ya todo dispuesto para el espectáculo de los “boys”.

Mi amiga Pati sólo sabía que tenían que dejarse caer, cuando acabasen de cenar, por el Clipper. Pero no sabía nada de nada más: ni la impedimenta, ni el numerito preparado. Sólo tenía que hacerme una llamada discreta por el móvil al salir del restaurante para que estuviésemos ya preparados. Calculaba que sería a partir de las once de la noche. A tal fin habíamos quedado los tres “boys” en mi casa a las diez, para vestirnos y picar algo. A las 9, una hora antes, se presentó Lee, nerviosísimo, con una enorme bolsa de deportes.

-¡No sé bailar, no sé bailar!…

Corrió al ordenador y descolgó vídeos de “boys”…en ellos se veían tíos cachas, musculosos, semidesnudos, con calzoncillos de cuero negro y bates de beisbol y cosas así,  contorneándose y plantándoles la entrepierna en la cara a las excitadísimas y risueñas parroquianas de los locales de strippers. Lee sudaba, angustiado….

-No te preocupes, Lee, tranquilo, no va a ser así, no va a ser así… Pero, ¿qué traes en esa bolsa?…

Y como le había avanzado lo de las gorras de policía, a Lee sólo se le había ocurrido traer un traje completo de ninja y, en sus fundas, dos katanas: una de entrenamiento, de madera, y otra de las de verdad, de brillante acero.

-Pero, ¿qué quieres hacer con éso?…

En un momento y en la soledad de mi casa, Lee me hizo una demostración de esgrima de katana. La hoja silbaba, cortando el aire, a cada movimiento…

-Mira, mejor dejamos ésto aquí, en casa. Porque como te bajes la katana las chicas se van a entusiasmar y vamos a acabar cortándole la cabeza a alguien…

A todo ésto llegó Juan Carlos. No habían visto los calzoncillos todavía. Nos los pusimos, muertos de la risa, junto con la camiseta del gato y las pajaritas. Juan Carlos se trajo un pantalón de motero, tipo zahón, que se podía quitar con rapidez. Lee y yo, unos de chándal. Para taparnos, unos forros polares. En una bolsa, las máscaras de Anonymous y los gorritos de Papá Noel.

Como la primera parte íbamos a estar con las caretas y callados, había preparado cuatro pancartas, que iríamos sacando por turnos. En primer lugar una donde ponía: ¿Quién se casa aquí?. En la segunda: ¿Queréis menos ropa? (para irnos quedando ya en gayumbos y en camiseta). En la tercera: Ésto se está poniendo más duro (y sacar las gorras de policía). Y en la cuarta, y una vez ya liberados de las máscaras: Heterosexuales, solteros y con trabajo.

Bajamos al Clipper.  Había mucha gente, estaba prácticamente lleno. Nos colocamos semiescondidos al final del local. Al cabo de un rato llamó Pati, acababan de salir del restaurante e iban andando hacia el bar, llegaron en diez minutos. Además de Pati y las dos novias, Cristina y Sonia, había cinco o seis chicas más. Venían riéndose. Esperamos a que pidieran las copas y, discretamente, nos pusimos las máscaras y los gorros (seguíamos tapados por los forros polares), le dí la señal a Jóse para empezar con las canciones y armados con la primera pancarta, salimos al ruedo.

Comienza el espectáculo

Había que vernos: tres tíos con la careta de Anonymous y gorros de Papá Noel, silenciosos y con una pancarta donde decía: ¿Quién se casa aquí?, señalando con el dedo a todas y cada una de las chicas que había en el local, que se reían diciendo: ¡No, yo no!, y dejando para las últimas, como corresponde, a las interfectas. Desde su grupo empezaron a gritar: ¡Éstas, éstas son las que se casan!…

Ya centrados y frente a ellas, contoneándonos como dios nos daba a entender, pero sin quitarnos las máscaras, sacamos la segunda pancarta: ¿Queréis menos ropa?… Todo el mundo aullaba en Clipper: ¡¡¡si, si, menos ropa!!!…y empezamos a bajarnos, lo más sensualmente que podíamos, o sea, poco y torpemente, la cremallera de los forros polares, y a quitarnos los pantalones, mostrando al tendido nuestros estupendos y elegantísimos calzoncillos…DSCN5024

El público y, en especial, nuestras chicas, se doblaban de la risa, nos silbaban en plan piropo, nos gritaban ¡tíos buenos! y demás expresiones al uso…en un momento dado, y dado que estábamos sudando como pollos, nos quitamos los gorros de Papá Noel y las caretas, y aunque hacía unos años que no me veían me reconocieron al instante:

-¡Pero si es Santiago….Santiago!…

Ya fueron todo besos… para mí, para Juan Carlos y para Lee… Juan Carlos es mucho más desenvuelto, estaba encantado con todas aquellas chicas. Luego contaría -yo no lo ví- que más de una le metió mano al paquete e incluso le arrancaron la camiseta, pero Lee…el tímido Lee… el vergonzoso Lee…aquella noche descubrió el paraíso y a sus huríes. El que no sabía bailar, decía… ¡No paró en toda la noche, arrimado a una o a otra, a todas!. Durante muchos días después no paraba de repetirme: ¡Nunca había bailado tanto!... Sacamos las otras dos pancartas, con gran jolgorio por parte del respetable. La música no paraba, las copas tampoco (las chicas no nos dejaron pagar ni una)…DSCN4947

Perdí las gorras de policía y las esposas. El resto de la parroquia del Clipper se nos unió, bailaba todo el mundo, todos estaban encantados y, muy especialmente, las chicas, que lo recordaron durante mucho tiempo como una de sus mejores fiestas. Hasta nos llegamos a plantear dedicarnos a ésto profesionalmente. Pero cuando le tocó el turno de casarse a Cristina, la francesa, el 14 de Febrero, y nos propuso repetir el numerito antes de su boda dijimos que no: el factor sorpresa es el factor sorpresa, y las repeticiones ya no son lo mismo.

Ya no recuerdo ni a que hora acabamos. Les regalé los calzoncillos a mis colegas, como recuerdo y por lo “sudaos”. Las camisetas sí se las pedí porque para mí valían mucho. Y al día siguiente, molido y resacoso, aún fui al tanatorio a despedir a mi amigo.

DSCN4989

 

 

 

 

 

 

 

Los tigres de El Gadafi

tigres-3

Muchos tendrán aún fresca en la memoria las imágenes de la violenta muerte del dictador libio Muamar El Gadafi, ejecutado a manos de sus captores, el 20 de Octubre del 2011.

Todo un personaje, El Gadafi. Calificado por sus enemigos, que fueron muchos, como dirigente imprevisible, temido y déspota. También llamado por sus contempòráneos como socialista, panarabista o panafricanista. Interventor militar en Uganda y en Chad. Con varios intentos de derrocamiento por parte de los Estados Unidos, incluyendo bombardeos en su palacio de Trípoli, por su implicación en los atentados y derribo de aviones comerciales como el de la compañía Lockerbie. Con su guardia personal de más de trescientas soldados vírgenes, fuertemente adiestradas. Montando lujosas jaimas donde dormía en sus visitas a capitales europeas, entre ellas a Madrid, “reconciliándose” visto lo visto con las potencias occidentales, entre ellas su antiguo enemigo, los Estados Unidos… Todo un personaje…
 
Pero estuve a punto de relacionarme con Muamar El Gadafi o, al menos, con uno de sus múltiples hijos (Muhammad, Saif al Islam, Al-Saadi, Hannibal, Montassem, Saif al Arab o Khamis, no llegué a saber cual de ellos), hará ya más de diez años, con ocasión de la bonita historia de los tigres de El Gadafi. Pero paso a contároslo:
 
Trabajaba yo por aquel tiempo en calidad de colaborador con mi amigo y colega, Carlos Rodriguez, en el programa de radio Como el Perro y el Gato, en Onda Cero, los fines de semana. Como su nombre indica, dedicado a los animalitos y con un grupo de colaboradores, equipo de gente muy maja y divertida, nos lo pasábamos todos muy bien. Yo, concretamente, llevaba la sección de gatos.
tigres-1
 
Carlos es un gran comunicador y muy metido desde hacía muchos años en los medios: radio y televisión, principalmente, aunque también llegamos a hacer revistas, alguna serie en la televisión y otras cosas de divulgación. Me ayudó a presentar mis dos primeros libros (de gatos) e incluso escribimos otro a medias.
 
El caso es que un día -o una noche, no recuerdo bien- me llamó Carlos, excitadísimo:
Oye, ¿tú entiendes algo de tigres?…
-Pues…son unos bichos con rayas, ¿no?…
-Que no, capullo. Que si entiendes de cosas de salud. De reproducción, vamos.
 
Me contó: le acababa de llamar un libio. En aquellos momentos Libia era un país muy desarrollado, de gran nivel económico y con gente muy preparada (profesionales, técnicos, economistas…). El tal libio debió ponerse en contacto con Carlos por el prestigio que le daba su “visibilidad” en los medios. Según le dijo, tenían un “problema” con unos tigres, y es que no acababan de reproducirse. Al parecer, los tigres en cuestión eran de uno de los hijos. Me enteré más tarde que de los ventidós leones que tenían en su zoo, nueve eran de uno de sus hijos, de Al Saadi, concretamente. Buscaban una solución a cargo de “expertos”…los “expertos” íbamos a ser nosotros, claro.
 
Según me contó Carlos, y me imagino la conversación, y más con el “aplomo” que le echaba Carlos en circunstancias como éstas, el diálogo telefónico debió ser más o menos así:
 
¿Usted entiende de tigres?
¡Por supuesto! (Carlos no tenía ni idea, más allá de que tienen rayas).
Pero…(el libio quizá dudaba)…¿usted los ha tratado personalmente para reproducción?…
(más aplomo por parte de Carlos) Personalmente no, pero cuento en mi equipo con expertos en estos casos (supongo que Carlos estaba pensando en mí).
Perfecto, le llamaré en un par de días…
 
Cuando me contó la conversación, no pude por menos que decirle que sí, que muy bien, pero que mi trabajo como “experto” en clínica felina se limitaba a la patología general. Sí que es cierto que había llevado temas de reproducción (control de celos, etc.), pero los gatos son muy peculiares para muchas cosas y, entre ellas, los problemas de la reproducción. 
 
Para los que no lo sepáis, y no tenéis por qué saberlo, mientras que en vacas, yeguas, ovejas y perras, el control es fácil, debido a sus ciclos ováricos regulares, y las técnicas de la inseminación artificial hace muchos años que están estandarizadas, en las gatas es muy distinto.
 
En primer lugar no tienen ciclos regulares. A las gatas les influye fuertemente los ciclos de luz, mas otras cosas. En segundo lugar, la ovulación se produce justo por la estimulación que les produce la monta de los gatos, que es muy breve (un par de segundos). En tercer lugar, la cantidad de semen del macho es muy escasa, apenas un par de gotas. Y en cuarto lugar la inseminación artificial requiere anestesia total, tanto para la obtención de semen en los machos como la aplicación en la gata, a la que previamente hay que estimular hormonalmente para que esté “preparada”, con sus óvulos a punto de madurar. Una tarea dificultosa y muy compleja. Yo nunca lo había hecho.
 
Pero me acordé de un colega de Huelva, Fausto Andrés Fúnez, que había trabajado en reproducción de linces y grandes felinos de zoos y con el que había hablado en congresos sobre el tema de la reproducción en los felinos. Me puse en contacto con él y se mostró entusiasmado y dispuesto a colaborar. Ya teníamos el equipo de “expertos”: Carlos como director técnico, yo como experto en patología felina, y Fausto como experto en reproducción. Carlos estaba eufórico…
 
Para cuando el libio volvió a ponerse en contacto con Carlos fuimos preparando el plan de ataque. Por supuesto, había que desplazarse a Libia y estudiar a los tigres. No sabíamos exactamente dónde los tenían y en qué condiciones. Investigué y me enteré que, en Trípoli, tenían un gran zoo, en un parque de 200 hectáreas, en el bosque de An-Nasr, cerca de una de las residencias de El Gadafi, en Bab al-Aziziya. Pero una cuestión importante era, ¿y qué presupuesto le íbamos a dar por este trabajo?…
 
Me puse en contacto con un buen amigo, Pedro, compañero de travesías en velero, y alto informático en una gran empresa española. Muy acostumbrado a recibir y enviar presupuestos para todo tipo de negocios. Quedamos en un bar, por Goya. Cuando le expliqué de qué se trataba flipó. 
 
-Sois tres, ¿no?. ¿Cuántos días crees que necesitaréis?.
-Pues así por encima, como una semana para observar a los tigres. Ver cómo están alojados, su alimentación. Incluso -nos reímos- si tienen juntos a los machos y a las hembras, y en qué condiciones. Y después ya análisis de sangre para controles hormonales, ecografías a las hembras para descartar problemas, las anestesias para obtener el semen de los machos e inseminar a las hembras, y algún análisis posterior más alguna otra ecografía.
 
Me empezó a detallar cómo se elabora y redacta un presupuesto. Máximo dos o tres hojas, dijo, para verlo de un vistazo, no se puede entregar un tocho de hojas. Conciso. Pormenorizando los pasos que hay que ir dando, el tiempo calculado, los gastos previstos, los plazos de ejecución…
 
¿Y el dinero, Pedro, qué se le puede cobrar por ésto?…
 
Se quedó pensando un rato. Iba haciendo sus cálculos.
 
-Pues teniendo en cuenta que es un trabajo muy especializado y, sobre todo, a quién va dirigido, yo creo que un presupuesto de 1.500 dólares diarios no sería pedir demasiado…
-¡¡¡1.500 dólares al día!!!…
-Si, para cada uno.
 
Ahora el que flipaba era yo. No estaba acostumbrado a estos números, en mi cotidiano trabajo desde luego que no, pero Pedro me aseguró que sí, que a altos niveles, los presupuestos oscilaban por ese rango.
tigres-2
 
Me faltó tiempo para llamar a Carlos. Cuando nos vimos en la radio estábamos eufóricos: si calculábamos una semana de estudio y observación, mas unos diez días de análisis e inseminación, nos salía el apaño por una pasta, unos 25.000 dólares…para cada uno, ¡ojo!. Pero decíamos: ¿y qué es éso para Gadafi?…¡una miseria!… El entusiasmo nos hacía delirar: ¿alimentarán a los tigres con prisioneros?…¿cómo vamos a ir a Libia?…pues si no nos manda un jet privado, fijo vamos en primera en la Lybian Airlines. ¿Y el alojamiento?…pues en hotelazos de lujo…o en algún palacio de los que tiene el jefe…¡anda, Carlos, que seguro que en el jacuzzi de la habitación no te vas ni a poder meter de la de tías que hay dentro!…
 
A los pocos días volvió a llamar el libio a Carlos. Le dijo que teníamos ya el plan de trabajo diseñado, le explicó lo de la semana de estudio y los diez días de intervención, y le dio el presupuesto. Por teléfono no puedes ver la cara de la gente pero, según Carlos, el libio ni pestañeó.
 
-Muy bien (hablaba al parecer un castellano bastante correcto), hablaré con mis superiores y le volveré a llamar en dos días.
 
En esos dos días nuestra imaginación se desató. Yo ya me veía, a la sombra de una palmera, observando tigres y tigresas, tomando notas en mis blocs, haciendo fotografías y filmando vídeos, y muy serio, como un investigador de verdad, como los de las películas. Carlos creo que se veía abriéndose hueco en el jacuzzi a codazos. Fausto esperaba novedades… A los dos días llamó el libio:
 
-En principio, de acuerdo. Pero, dado que la primera parte es de estudio, ¿podrían rebajar el presupuesto?.
 
Carlos le dijo que sí, que podría rebajarse a la mitad (¡sólo a 750 dólares al día, ná, una miseria!). El libio quedó en volver a llamar para que le enviásemos el presupuesto…pero no volvió a dar señales de vida. Estuvimos esperando una, dos semanas, tres…pero Carlos no recibió ninguna otra llamada. Y así quedó la cosa. Con el tiempo nos fuimos olvidando del tema aunque, de vez en cuando, cuando nos acordábamos nos partíamos de la risa y de lo bonito que hubiera sido la experiencia.
 
Pensé que quizá Carlos, por lo que fuera, no le acabó de convencer (había que echar la culpa a alguien). O quizá encontraron un chino o un coreano experto en tigres con un presupuesto más “apañado”… Adiós tigres, adiós residencia de lujo. Adiós jacuzzi y, sobre todo, adiós a la pasta.
 
Cuando, pasando el tiempo, pasó lo que pasó y El Gadafi acabó de tan mala manera, aún tuve tiempo de acordarme de sus tigres.

La Sierra de Guadarrama en la Edad Media. Moros y cristianos (2ª parte: la reconquista).

El hostigamiento cristiano. Repoblación y destrucción

Si bien, desde los Siglos VIII al X la frontera se mantuvo inamovible gracias al campamento del Balat Humait, no es menos cierto que para la guarnición allí destacada no fue precisamente un destino cómodo y reposado. Las incursiones árabes, las temidas aceifas que desde aquí partían, tuvieron su réplica en el bando cristiano desde los primeros años de la invasión musulmana. La movilidad de las tropas a caballo, de uno u otro bando, que podían aparecer en cualquier momento, transformaron la vida de los lugareños en un perpetuo sobresalto.

Para hacerse una idea, basta recordar a un personaje de la época del que ya hemos adelantado algo: Ben Abí Amir, más conocido como Almanzor (del árabe Al Mansur = el Victorioso). De familia yemení, supo escalar puestos en la corte de Córdoba hasta llegar a hombre de confianza -y posiblemente amante- de la sultana Subh, vasconavarra, haciéndose con el mando militar. Los cronistas árabes quizá exageran cuando le atribuyen cincuenta campañas pero no andarían muy lejos si consideramos que llevaba a cabo una o dos razzias al año, y estuvo en activo desde los años 977 hasta el 1008, muriendo, como se suele decir, “con las botas puestas”.

La inseguridad de pueblos y ciudades, unido a las aldeas arrasadas, produjo el fenómeno de los despoblados, o tierras de nadie, en los territorios más próximos a la frontera, expuestos a los ataques y difíciles de defender. Una amplia franja de terreno que abarcaba del Tajo a Guadarrama en la zona árabe y, en territorio cristiano, del Sistema Central hasta el río Duero.

Alfonso I el Católico (739-766) decidió despoblar el sur del Duero y hacer de esta tierra de nadie un desierto protector donde los musulmanes no pudiesen obtener rehenes, botín ni ganado con el que aprovisionarse. Para ello aprovechó la hambruna y la peste que una larga sequía, del año 750 al 755, produjo en los colonos bereberes de la meseta norte. Alfonso bajó de sus montañas exterminando a los que quedaban pero, como carecía de fuerzas para dominar la zona, se llevó a los cristianos que encontró para repoblar al norte del Duero, quedando el río como frontera real:

…en el año 852 de la Era Hispánica (año 814 de la era cristiana) salieron de Malacoria los foramontanos y vinieron a Castilla (Anales castellanos).

Alfonso II el Casto, facilita que los foramontanos (siervos de Cantabria) bajen de las montañas como colonos libres a Castilla a los que se adjudican tierras. La mentalidad de “propietarios de la tierra” castellanos frente a la de siervos en el reino de León es la principal causa de la mentalidad conservadora actual -y su tendencia política-. Nada como ser dueño de tu tierra para querer que nada cambie.

Esta colonización provoca las iras del Emirato de Córdoba, que lanza aceifas devastadoras, pero el proceso es imparable. La relación de reyes, repoblaciones y destrucciones sería larga. Como ejemplo basten los de León: repoblada el año 845, destruída el 846, vuelta a repoblar el 856; los de Burgos: destruída en 860, repoblada el 884; o los de Sepúlveda: arrasada el 746, repoblada el 940 y vuelta a arrasar por Almanzor el año 984.

Los cristianos tampoco se quedaron cortos a la hora de atacar y destruir. El bien amurallado castillo de Madrid, peligrosamente próximo a la frontera, sufrió frecuentes asedios, como el de Ramiro II de León, en 931, que derribó parte de sus murallas, o el de Fernando I el Magno, rey de Castilla y León que, en 1074, volvió a destruir sus recios muros.

El Siglo XI es testigo de la progresiva debilidad del Califato de Córdoba. Una vez muerto Almanzor y arrasada Córdoba por los bereberes (musulmanes, sí, pero enfrentados a los árabes) el territorio bajo el control de Córdoba se descompone en numerosos reinos de taifas, en constante lucha entre sí, ocasión que los cristianos aprovechan para aumentar la frecuencia de sus razzias.

mapas reconquista 3

La Chronica Adefonsis Imperatoris (Crónica del emperador Alfonso) menciona con mal disimulado orgullo algunas de estas incursiones. Pero si las huestes de reyes y nobles, más fuertes, asedian las ricas ciudades de Al Ándalus, codiciosos de oro y plata, las milicias concejiles, paramilitares, encuadradas por campesinos armados, se dedican al abigeato. Más cuatreros que guerreros, buscan sobre todo ganado que llevarse a sus tierras.

Estas razzias cristianas no siempre tenían un final feliz. El riesgo de ser alcanzados por la caballería que salía en pos de los ladrones era alto, entorpecidos en su fuga por la lentitud de los rebaños. Un “comando” que regresaba, feliz, a Salamanca con rico botín de oro, plata y ganado obtenido en Badajoz, fué sorprendido y derrotado por las tropas que en su busca mandó Yusuf Ben Tasufin, emir almorávide.

Sahib al-Sala, cronista árabe, cuenta que los musulmanes rescataron en Ávila un botín de, nada menos, 50.000 ovejas y 200 vacas. O, para terminar, la crónica conocida como el Anónimo de Madrid nos cuenta que, en 1117, un destacamento de ochenta cristianos procedentes de Talavera, fueron sorprendidos a la vuelta de una razzia por los almohades, rescatando un botín de ovejas y vacas, y esclavizando a los cristianos.

La conquista de la Marca Norte. Madrid empieza a repoblarse.

La tranquilidad llegó a la región con el gran empuje que a la Reconquista dio Alfonso VI el Bravo (1072-1109), rey de León y ahora también de Castilla a la muerte de su hermano Sancho. Para hacer memoria, fue el gran amigo del Cid Campeador. Muerto Sancho en el asedio de Zamora por la traición de Bellido Dolfos, al coronarse Alfonso como rey de Castilla dicen la leyenda y las crónicas que el Cid, en plena ceremonia, le hizo jurar que no tuvo arte ni parte en la muerte de su hermano… Alfonso juró, pero al Cid le valió el destierro. Exactamente no fue así, al parecer se trató más bien de unos líos con los impuestos que el Cid debía recaudar al rey musulmán de Sevilla,  vasallo de Castilla, pero así es como nos lo han hecho llegar.

Alfonso era un gran guerrero, pero era aún mejor como político. Capitula con los habitantes de Toledo y entra en la capital de la Marca Norte sin necesidad de batallar, el 25 de Mayo del año 1085. Pero antes ya le rendían vasallaje ciudades como Badajoz, Sevilla, Málaga, Granada y Valencia, y además el rey cristiano de Navarra. Repuebla, ya definitivamente, Segovia, Ávila, Salamanca, Arévalo y Sepúlveda, que recobrarán la tranquilidad perdida. De esta época proceden nombres de pueblos avileños y segovianos tales como Martinmuñoz, Garcihernández u Hortunpascual, que corresponden a los firmantes de diplomas concedidos por Alfonso VI a sus repobladores.

Madrid ha caído o, mejor, ha capitulado, dos años antes. En Madrid Alfonso reconoce a judíos y musulmanes el derecho a mantener residencia y religión. Pero para favorecer la llegada de colonos cristianos se autoriza a éstos el aprovechamiento de los bosques y pastos hasta la Sierra, hasta los límites de Lozoya y El Berrueco, según puntualiza Alfonso VII en 1152. El Madrid cristiano resistió con éxito un asedio en 1110 por parte de los almorávides, los mismos fanáticos monjes guerreros contra los que lucha el Cid en Valencia, y que dan nombre al Campo del Moro, donde acamparon, al pie del Alcázar, pero la ciudad va prosperando al punto de alcanzar la inusitada, para la época, población de doce mil habitantes en el año 1090. Y es el aprovechamiento de los recursos lo que acaba por generar fuertes tensiones entre las ciudades de Madrid y de Segovia.

mapa reconquista 4

La guerra entre Madrid y Segovia

Entre los Siglos XII y XIII se sucedieron a un lado y otro de la Sierra de Guadarrama, como si de una película del oeste se tratase, robos de ganado, asaltos a aldeas y muertes. ¿La causa?: conflictos pastoriles.

La Sierra de Guadarrama era un territorio casi desierto. Tan sólo existían un par de poblaciones: Robledo de Chavela y Valdemorillo, que han logrado sobrevivir discretamente entre bosques y peñascos, demasiado pequeñas para ser tenidas en cuenta aunque, en el caso de Valdemorillo, su existencia se remonta a celtíberos, romanos y visigodos, en la cercana Titultia, cruce de vías romanas que atravesaban la península.  En tiempos de Felipe II se mencionan enterramientos visigodos en Valdemorillo:

…esqueletos de hombres muy grandes enterrados como al presente entierran a los cristianos… (Relaciones histórico geográficas).

Los pastores segovianos apacientan a sus rebaños en ambas faldas de la Sierra. Y, según Segovia crece y sus rebaños aumentan, necesitan más tierras de pastoreo, chocando con la expansión que, desde Madrid, sube hacia el norte. No es un problema exclusivo de la Sierra de Guadarrama. En toda Castilla los pleitos entre concejos (seglares) o contra cabildos (de la Iglesia) se multiplican. El propio Cid Campeador actuó como juez en un pleito suscitado entre el Monasterio de Cardeña y el Concejo de Orbaneja, en Burgos. En el caso de Segovia, la ciudad goza de especial protección en forma de fueros y privilegios por parte de Alfonso VIII, debido a su riqueza pecuaria y a su incipiente industria pañera.

Como precursor de la fundación de la Mesta, poderoso sindicato de pastores que regulará más adelante Alfonso X el Sabio, Alfonso VIII elabora el Documento de las cañadas (830, tomo III) en el 1208, donde delimita las vías del pastoreo, antecedente de las cañadas reales. Pero es en el documento 686, en el año 1200, donde concede a Segovia el privilegio para que sus ganados pasten por todo el reino sin pagar montazgos (impuestos locales). Madrid llega a quedar constreñida a las tierras que rodean a la villa.

Excepto poblaciones como Robledo o Valdemorillo, con el avance de la Reconquista surgen en la ladera sur de la Sierra de Guadarrama, en el lado madrileño, pequeños núcleos campesinos dispersos: aldeas como Fuentelámparas, La Fresneda, Valmayor  o Navalquejigo…cuyos pobladores, por cierto, serán expulsados cuando Felipe II construye el Monasterio de El Escorial y cierra todos sus contornos con una muralla de 45 km de largo, lo que se llamará la Pared Real.

La duda es si estas aldeas se fundaron por madrileños o segovianos. Sí que sabemos, por ejemplo, que Guadarrama fue fundada y poblada por segovianos, gracias al acta de fundación firmado por Alfonso X el sabio en 1260. En cambio Galapagar pleiteó por el uso de sus pastos, alegando que el núcleo original de su población, Santa María del Retamar, fue fundada por un madrileño. Aún en el año 1239, la villa de Madrid planteó ante el rey una querella contra Segovia.

PostData: los dos mapas reproducidos pertenecen al Atlas Histórico de la Península Ibérica, Vol. I (y último, no hubo más), con el subtítulo: Desde Tartessos hasta la muerte de Alfonso VIII (1214). Esta serie de 56 mapas se publicaron, como suplemento, del boletín El Miliario Extravagante, entre 1993 y 1999. Su autor, ya fallecido, Gonzalo Arias, y al que tuve el placer de conocer personalmente, fue todo un personaje. Le dedico una entrada en este blog