El difícil trago de llevar al gato al veterinario

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                 El antepasado salvaje del gato doméstico: el Felis lybica

La mayoría de los gatos son pesimistas y piensan que siempre pueda ocurrir lo peor. Trata de no confirmárselo (Kim Kendall, veterinario)

Día a día aumenta el número de gatos en la sociedad y, lógicamente, aumenta el número de gatos que son llevados por sus dueños al veterinario. Los censos confirman que si ya en 1995 había más gatos que perros en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, en varios países de Europa Occidental (Francia, Italia, Alemania, Holanda…) esta “ventaja” felina se alcanzó a partir del año 2000. Las ventajas de los gatos versus perros están claras: menor tamaño, menos ruidosos, más limpios, tenemos menos tiempo para pasearlos y casas más pequeñas donde cuidarles…y para asombro de los que antes les desconocían, igualdad de cariño y de compañía.

En España todavía son mayoría los perros respecto de los gatos (el tercer animal, por cierto, es el conejo). Pero las estadísticas nos dicen que el incremento anual en el consumo de los artículos dedicados a gatos es superior al de los perros, o que porcentualmente hay más gatitos jóvenes que perritos en las clínicas veterinarias. De datos como éstos se deduce que en un futuro no muy lejano nos asimilemos a la tendencia europea, que los gatos serán también aquí mayoría y estarán, lógicamente, cada vez más presentes en las consultas veterinarias.

Unas leves nociones de psicología felina

Conviene recordar que el agriotipo, el antepasado salvaje del gato doméstico: el gato salvaje norteafricano o Felis lybica, es un cazador de hábitos solitarios y muy territorial,  que para sobrevivir necesita controlar perfectamente su zona, y al que cualquier cambio le puede suponer una amenaza. Para ellos, lo nuevo es peligroso. En este sentido los gatos son grandes conservadores, no les gustan las novedades, y cualquier alteración afecta a su tranquilidad y estabilidad.

Para el gato, la visita al veterinario es un cúmulo de experiencias, como mínimo, no agradables, y es lógico que tanta mudanza le ocasiones estrés. Un gato asustado si puede, huye. Si no puede huir, se esconde. Y si tampoco puede esconderse, se defiende atacando.

¿Y si nos ahorramos todos un mal rato?

Para nadie es agradable la típica escena de un gato bufando dentro de su cesta, ya nada más cruzar la puerta, aunque estimula el pensamiento: el gato viene aterrado y pensando cómo defenderse; el dueño con un gran sofocón y pensando en no traerle más; y el veterinario pensando por qué no se hizo informático y cómo y por dónde va a lidiar con semejante mini-tigre de Bengala sin jugarse -literalmente- el pellejo.

 

Muchos propietarios, de hecho, se plantean no llevar a su gato al veterinario sólo por el mal trago que supone para todos, en especial para él y para su felino. Pero, si entre veterinarios y dueños establecemos unas sencillas normas, será posible en mucho gatos minimizar el estrés, principal causa de la agresividad del gato, y que las cosas sean más fáciles para todos. Estas normas son en teoría fácilmente aplicables en la mayoría de los casos, aunque sabemos que para un porcentaje de “fieras” da igual hagamos lo que hagamos y cómo lo hagamos. Siempre, y como dice mi profesora de yoga: lo mejor es lo posible.

El viaje hasta la clínica.:

-utilizar cestas de plástico, fácilmente desmontables y lavables, que el gato utilice habitualmente en casa como refugio o cama, para estar acostumbrado a meterse en ella.

-debe estar limpio, eliminando olores anteriores de experiencias quizá no agradables.

“amueblado”con una mantita o jersey confortables y ya conocidos, con el tranquilizador olor de la casa, y algún juguete.

-acondicionado con feromonas o “cat-nip” (la hierba estimulante) que se lo haga aún más agradable.

-un empapador debajo de todo por si, inevitablemente, se orina, para que no se manche.

-cubierto con una manta o similar para evitar la estimulación visual.

-no llevarle en brazos, por muy tranquilo que sea en casa. En la calle cualquier estímulo (perros ladrando, ruido de motos o de coches) puede alterarle.

-no utilizar cestas de mimbre: difíciles de lavar y con una única puerta. Cuando es frontal, mal acceso al gato.

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-evita bolsas de plástico o de deporte: peores para limpiar. Con cremalleras que a veces se atascan. Con paredes no rígidas que, en un momento dado, presionan al animal.

La sala de espera

Volvamos a ponernos en su lugar (el arte de la empatía): estamos esperando nuestro turno en el dentista. Cada vez que oímos el sonido del torno, nos dan ganas de salir corriendo. Miramos las puertas cerradas temiendo que se abran y que nos llamen…

-si es posible, separar perros de gatos en la sala de espera o, si acuden a la consulta con cita previa, en horarios diferentes. Si coinciden con perros les alteran porque ladran, “huelen” a perro, se mueven mucho o, peor aún, se acercan a la cesta para olerles.

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-si hay mucho jaleo, retirarle a algún lugar tranquilo y dejarles tapados.

-dejarle dentro de su cesta en algún lugar alto (mesitas, estantes, mostrador) desde donde pueda ver a su dueño.

-poner un cartel en sitio visible: POR FAVOR, NO SAQUEN LOS GATOS DE LA CESTA… Tal vez habrá quien no nos haga ni caso, pero al menos ya queda dicho.

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-no dejar la cesta en el suelo, donde el movimiento de los pies de otras personas u otros animales le asustan.

-nunca sacarle, por bueno que sea en casa. Cualquier estímulo puede asustarle y provocar su huída. Atraparle luego sí será un problema.

En la consulta

Otra vez a practicar la empatía: estamos sentados en el sillón del dentista, viéndole preparar sus instrumentos de “tortura”. Sabemos que no nos va a hacer daño, nos esforzamos en controlarnos, pero nos iríamos corriendo…

-tener limpia la consulta, no sólo por higiene, sino por eliminar olores previos “de pánico” que otros gatos han dejado antes y que él huele.

-utilizar feromonas en spray y en difusor. No tranquilizará a las “fieras” pero con los levemente asustados quizá ayude.

-dejarle dentro de su cesta sin sacarle, mientras hacemos el trabajo previo: completar la anamnesis, rellenar la cartilla, preparar las vacunas, etc

-desmontar la parte superior del transportín y, si es posible, manejarle dentro (exploración, auscultación, etc). En su casa a veces se resisten a entrar, sobre todo si no están acostumbrados a utilizarlo. Pero en la consulta es lo más parecido que hay a su casa y dentro se portan mejor que sobre la mesa. Siempre de cara a su dueño.

-hablarle suavemente, movernos despacio y actuar sin brusquedades: evitar portazos, golpes, ruidos fuertes, voces…

-si está un poco nervioso, distraerle con plumeros (puede hacerlo el propio dueño) mientras se le explora e incluso se le inyecta, los plumeros hacen maravillas en los gatos nerviosos. Los criadores los utilizan mucho en las exposiciones mientras los jueces de raza les examinan.

-si sabemos ya que hay que inyectarle (sedación, vacunas, tratamientos…) procurar hacerlo pronto para que no se asuste. Una técnica apaciguadora muy eficaz es la de sujetarle con un pellizquito en la nuca, o la clipnosis (ver la entrada dedicada a ella) con la que la gran mayoría de los gatos ni se enteran.

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-si hay varios veterinarios en la clínica, que los atienda al que más le gusten los gatos. La soltura en el manejo la percibe el paciente y la agradece le propietario.

-no dejar que el dueño saque al gato de la cesta antes de tiempo ni dejar que se baje al suelo. Muchas veces el propietario está aún más nervioso que el gato y tiende a liberarlo, pero por la misma razón que no debe hacerlo en la sala de espera y con más motivo. Un gato con pánico saltará de la mesa, correteará por el suelo y pegará saltos hasta el techo intentando huir, y será muy difícil volver a meterle.

-no sacarle de la cesta a tirones o sacudiéndola boca abajo, lo que aumentará aún más el estrés. Es el riesgo de las cestas con sólo una parte frontal.

-no gritarle, ni aplastarle contra la mesa, ni sujetarle con fuerza. Las amenazas y la agresión no producen sumisión, como teóricamente en los perros, sino reacción ante una amenaza, aumentando sus susto.

-evitar mirarle fijamente a los ojos. En muchas especies, incluída la nuestra, una mirada fija es una preparación al ataque y se interpreta como un desafío.

Si no colabora o en casos de gatos asustados, y de cara a tomar una muestra de sangre (con lo que conlleva de poner una goma compresora en el brazo y pincharle con una aguja) o “posar” para una radiografía o una ecografía, lo mejor es sedarle. A los propietarios no les suele gustar la idea, pero podemos argumentar que, primero, NO es una anestesia sino una tranquilización transitoria y reversible, y de esa forma evitaremos un fuerte estrés al gato. Segundo: podemos hacer nuestro trabajo bien y no a medias o no hacerlo y, en último lugar, para sucesivas ocasiones, el gato no se alterará tanto.

En los gatos que ya sabemos que van a venir asustados o lo pasan muy mal en el desplazamiento, una opción interesante es la de administrarle tranquilizantes orales, una simple pastillita  una hora antes de salir de casa. Con la sedación estaremos todos más tranquilos: gatos, propietarios y veterinarios.

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El control de las colonias callejeras de gatos

 

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          Voluntaria repartiendo comida a un grupo de amistosos gatos callejero

Gatos, gatos, y más gatos…

Allá donde puedan encontrar refugio, tranquilidad o comida, los gatos sin dueño se van instalando y, gracias a su capacidad reproductiva, en pocos meses las colonias crecen y crecen llegando, en situación favorable, a formar grupos de centenares de individuos. Para los gatos callejeros la situación no es ideal: son animales desnutridos al agotar sus recursos alimenticios, y la alta densidad favorece la aparición de enfermedades de todo tipo, con una alta mortalidad, especialmente en los más jóvenes.

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En la mayoría de las ciudades, las colonias incontroladas de gatos se han convertido en un problema que muchos ayuntamientos no saben cómo resolver y que, en bastantes casos, acuciados por las quejas de los vecinos, molestos por los conciertos nocturnos en época de celo op por los malos olores, solventan de forma expeditiva y bastante poco humanitaria a base de venenos o métodos aún más drásticos.

Por citar un par de ejemplos: en pleno corazón de Madrid, en la Glorieta de Carlos V, más conocida como Atocha, y donde actualmente se ubica el Museo Reina Sofía, se emplazaba el Hospital de San Carlos. Al hallarse abandonado durante muchos años, encontró su “sitio” en sus jardines y naves una nutridísima colonia de gatos que hubo que desalojar de forma urgente cuando comenzaron las obras del museo. Al responsable de las obras o del desalojo no se le ocurrió mejor idea que utilizar perros, supongo que de caza o adiestrados para eliminar a tan molestos “okupas”.

Pero en todas partes cuecen habas y el salvajismo no es patrimonio de los países mediterráneos: en un lugar tan civilizado como Suiza, hace pocos años los ediles de un municipio de cuyo nombre no quiero acordarme, abrumados por el incremento de los gatos callejeros, contrataron un ¡cazador! para eliminar a tiros a los felinos sin dueño conocido…

Pero los gatos siguen siendo los más eficaces matarratas que se hayan inventado jamás. La eliminación de las colonias callejeras suelen acarrear el rebrote de las plagas de roedores. Y, en el peor de los casos, cuando se necesita controlar su número no hace falta cazarles como a alimañas. Afortunadamente contamos con otros recursos más científicos y más humanitarios.

Control, control y más control. Los ejemplos de Roma o de Valencia

 

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Aunque haya otras ciudades donde se aplique este sistema, me gusta ponerlas de ejemplo por su efectividad. En Roma las ratas son una plaga por la abundancia de restos arqueológicos y por el cauce del Tíber. Y hace muchos años que los romanos, subvencionados por su ayuntamiento, miman a sus gatos: al caer la tarde, multitud de hombres y de mujeres sacan a la calle bandejas con comida y leche que los mininos agradecen con la mejor de sus sonrisas, y con un aspecto lustroso y envidiable. ¡Es difícil ver un gato flaco en Roma!.

En pleno centro de Roma y a cinco minutos caminando desde el Foro, se encuentra la plaza de Largo Argentina donde, hace años, levantando el pavimento de la calle con ocasión de unas obras, encontraron los restos de unos templos que han dejado allí para su contemplación. Pues bien, en Largo Argentina, desde la que parten los tranvías hacia el castizo barrio del Trastévere, es famosa la colonia de gatos. Muy amistosos, y controlados por el ayuntamiento romano, que ha colocado carteles advirtiendo de la prohibición de abandonar otros gatos allí. Se trata de animales a los que se ha realizado el test de la Leucemia Felina, a los que se ha vacunado y a los que se ha esterilizado, haciendo una pequeña muesca en la oreja para saber qué animales están controlados y cuales no.

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El ejemplo de Valencia es más próximo e igualmente admirable. Tuve el placer de estar con ellos hace pocos años (¡un abrazo para Ana, Josep, Mercedes y todos los demás!) y me asombró su eficacia. La activa Sociedad Valenciana Protectora de Animales y Plantas, además de conseguir del ayuntamiento la gestión de la perrera municipal, en sus diversas instalaciones recogen, operan, curan y dan en adopción -con seguimiento posterior- cada año a centenares de perros y de gatos, siguiendo con las colonias callejeras un protocolo similar al de Roma.

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Mi hija Maya con los amistosos gatos controlados de Largo Argentina, en Roma

Pasos a seguir para el control de gatos callejeros

Contar con el respaldo del ayuntamiento de Roma está muy bien, pero la iniciativa privada ha sido siempre fundamental en la protección animal, y un primer paso es el de todas aquellas personas que, en la medida de sus posibilidades, cuidan a los gatos sin dueño.

Desde simples particulares a albergues o centros de adopción, hay varios pasos que podemos dar, desde el más fácil de procurarles alimento al del control efectivo de colonias, donde se incluyen test, vacunas y cirugía. Es preferible contar con el apoyo de entidades de protección que nos faciliten jaulas-trampa y, desde luego, con veterinarios (¡que los hay, y muchos!) dispuestos a ganar poco o nada, aportando su granito de arena en el tema de los test, las vacunas o la cirugía. En todo caso, lo mejor es lo posible.

Si sólo podemos darles de comer, siempre es preferible la comida seca (los piensos) que los restos de comida casera, que generan malos olores, atraen insectos y pueden provocar las quejas de algunos vecinos ya de por sí anti-gato. Cuando, hace años, trabajaba en una clínica en frente del madrileño Parque del Retiro, había un grupo de mujeres (casi siempre son mujeres aunque también hay hombres de buen corazón entregados a estas tareas) con las que colaborábamos que se tenían repartido el parque para cuidar las diversas colonias de gatos allí establecidas.  Personas con pocos recursos de por si, obtenían de varios restaurantes de la zona los restos de comida sobrantes con los que alimentaban a los gatos. No dejaba de tener un punto de heroico la abnegación de estas mujeres, esforzándose por alimentar a los gatos, de los que, además, llevaban un control exhaustivo.

Los pasos correctos

Captura con jaulas trampa: son muy eficaces, aunque difíciles de conseguir. Algunas entidades de protección pueden prestárnoslas, llegado el caso. Se “ceban” con comida a la que hayamos acostumbrado a los animales y que, una vez dentro, ya no puedan salir. Lo normal es que el que entró una vez ya no se acerque más, pero nos cuentan los voluntarios que más de un gato y más de dos, como ya saben que dentro hay comida rica, entran una y otra vez dejándose capturar con tal de comerse el premio.

Test de Leucemia-Felina e Inmunodeficiencia: son dos graves enfermedades víricas, de evolución a menudo mortal y de fácil contagio en las colonias callejeras.Es un test combinado para ambas enfermedades, rápido y que se realiza con el gato previamente sedado, bastando para hacerlo con un par de gotitas de sangre. Lo normal es que si dan positivos se les eutanasie, por dos motivos: uno, por el riesgo de contagio a otros gatos. Y dos: porque no suelen tardar en desarrollar la enfermedad y morir.

Vacunación contra la Leucemia Felina: actualmente existe tan sólo vacuna contra la Leucemis Felina, aún no la hay contra la Inmunodeficiencia. En aquellos gatos que hayan dado negativo a ambos test se les aplica el mismo día de la cirugía antes de ser devueltos a la calle, quedando protegidos ante la enfermedad.

Esterilización: tanto en machos como en hembras, para evitar por un lado los problemas de comportamiento: celos, peleas, maullidos; por otro lado futuras enfermedades como las infecciones de matriz o los tumores de mama y, muy importante en los gatos callejeros, el nacimiento de más y más camadas, destinadas al hambre y a la enfermedad.

Marcas visibles que se suelen hacer en una de las orejas, cortando la punta o haciendo una muesca. De esta forma sabremos, ya de lejos, si el gato/gata en cuestión está ya controlado o no.

¿Dejar en la calle o adoptar?

Se preguntarán muchos de ustedes por qué, una vez realizado este protocolo, no damos en adopción a estos gatos… Muchos de ellos, pese a ser callejeros, manifiestan una dulzura de carácter que posibilita el buscarles un dueño y un hogar. En estos casos, por supuestom que se los mantiene en los albergues hasta que se les pueda colocar con alguien responsable, será el mejor futuro que les podamos proporcionar.

Pero en otros casos los gatos callejeros, por múltiples circunstancias, no están en absoluto socializados con los seres humanos y sería materialmente imposible acostumbrarles a vivir en una casa: son animales “asilvestrados”, pero que en su colonia cumplen un estupendo papel como controlador de plagas. Su lugar es la calle, y al menos volverán vacunados y esterilizados. Si además podemos facilitarles algo tan importante como es la comida, su vida va a ser bastante más digna de lo que era antes.

Munich, con proteccionista felina

                                  En Munich, con proteccionista felina

Clipnosis: emulando la relajación natural del gato

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Esta vez vamos a hablar de otra palabra rara: la clipnosis. No os molestéis en buscarla en el diccionario de la R.A.E. porque no la vais a encontrar. Os la explico enseguida. Este procedimiento se aplica en las consultas veterinarias para tratar gatos desde hace años, pero de vez en cuando aparecen en los medios de comunicación noticias presentando esta técnica como novedosa. Veamos en qué consiste.

Para un perro, el hecho de que le lleven al veterinario suele ser una experiencia de la que, si por ellos fueran, se librarían. Aunque algunos vienen contentos, meneando el rabito y abalanzándose a saludarnos y lamernos la cara, lo cierto es que la mayoría tiran para atrás de la correa, se resisten a entrar y manifiestan cierto miedo.

No es de extrañar: en las consultas se encuentran con unos seres malignos que les cogen, les levantan por lo alto, les colocan sobre mesas de frío acero, les someten a manejos desagradables, les pinchan a saber qué cosas diabólicas, les meten termómetros por salva sea la parte, les miran dentro de las orejas con unos cacharros muy molestos y demás “perrerías”…¡para qué seguir!. Desde luego, si yo fuera perro me escaparía corriendo…

Pues en el caso de los gatos, todavía es peor. Si los perros tienen un instinto jerárquico con el que, mal que bien, se someten al líder o al más fuerte, los gatos carecen de ese instinto y cualquier intento de dominación sólo provoca miedo y reacciones de defensa: huida o agresión.

Si a ésto le añadimos que los gatos son unos animales con propensión al estrés ante cualquier cambio (para ellos, lo nuevo es peligroso), y que la visita al veterinario supone sacarle de su territorio, de su hogar, desplazarle dentro de un transportín en un coche o por la calle, con toda la secuela de ruidos, olores y movimientos, para acabar en un lugar donde hay más gente, más animales, más olores nuevos y, como en el caso de los perros, gente extraña que les coloca en la fría mesa de acero y les hace cosas raras, desagradables para ellos, pues la conclusión es que los gatos son unos pacientes nada dados a colaborar.

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En honor a la verdad, los gatos que me acercan a la consulta no tienen nada que ver con aquellas “fieras” a las que me enfrentaba en mis comienzos, hace ya treinta y muchos años. Cada vez son más tranquilos, más domésticos, más fáciles de manejar. Desde hace unos cinco años podrían contarse con los dedos de una mano los que entran por la puerta bufando dentro de sus cestas. A veces sueltan algún bufidito, por justificar, pero nada de gatos agresivos. Es más: ya son mayoría los que se dejan mirar, palpar, explorar sin decir ni pio…¡perdón ni miau!, y algunos son tan buenos que, cuando les ausculto con el fonendoscopio, ronronean tanto que no puedo escuchar nada más.

No obstante, y aunque se porten cada vez mejor, los pobres gatos se asustan. Para reducir esos sustos y, sobre todo con la idea de manejarles mejor de cara a una exploración de ojos u oídos, para una radiografía o una extracción de sangre, los veterinarios contamos con varios métodos de control, según lo nervioso que pueda estar el paciente, y según la incomodidad que le supongan las pruebas. Hay veces que es necesario sedarles un poquito (no es anestesia, la sedación es algo mucho más suave). En otras ocasiones se les pone un bozal especial para gatos, que les tapa los ojos y reduce su alarma. Y en otras ocasiones suele ser muy eficaz de lo que vamos a hablar, de la clipnosis.

Clipnosis: una palabra nueva

Clipnosis es un neologismo que significa algo así como hipnotizar con una pinza, con un clip. En realidad, no es nada nuevo. Es típica la imagen de una gata transportando a sus gatitos, sujetándolos con su boca por la piel del cuello. Esta leve presión desencadena en el cachorro lo que se conoce como reflejo de inmovilidad, con lo que el gatito (o leoncito, o la cría de tigre o de pantera) no se debate y además se queda hecho una bola, con las patas y el rabo encogidos, con la finalidad de que no vayan arrastrándolas por el suelo.

Como muchos dueños saben, este reflejo de inmovilidad persiste en numerosos gatos adultos toda la vida. Podemos comprobarlo de una forma tan sencilla como coger un pellizco en la parte final del cuello. Es gracioso ver cómo, con solo este gesto, todo un gatazo queda encogido, con cara de felicidad, colgando de nuestra mano. En cuanto le soltamos, vuelve a actuar con total normalidad.

Los veterinarios habituados a manejar gatos conocemos bien el reflejo de inmovilidad. Es una maniobra que realizo habitualmente en la consulta con el gato apoyado sobre la mesa de exploración, siempre que tengo que aplicar una inyección o una vacuna, pero también a la hora de explorar sus oídos con el otoscopio, sus ojos con el oftalmoscopio, palpar el abdomen o auscultarles el pecho. Es cierto que hay gatos que vienen a la consulta muy, muy nerviosos y en los que el reflejo de inmovilidad apenas funciona, pero os puedo asegurar que prácticamente el 100% de mis pacientes felinos se manejan sin ningún problema con sólo cogerles un pellizquito de piel.

Pues bien. La clipnosis consiste en colocarle en la parte final del cuello, por la parte superior, un clip o una pinza anchos, de los de papelería, y que no apliquen demasiada presión, es decir, que no hagan daño. Hoy día se pueden encontrar en el comercio de los animales de compañía pinzas de plástico especiales e indicadas para la clipnosis aunque, ya dije antes, nos vale una pinza grande cualquiera que no ejerza excesiva presión, no nos valdría, por ejemplo, la clásica pinza de madera para tender la ropa: aprieta demasiado.

Podéis encontrar en Google y bajo el epígrafe clipnosis numerosos vídeos donde comprobar su efecto, en gatazos despiertos, sin nada de tranquilizantes químicos, al que en cuanto se le coloca el clip se queda inmóvil, hasta el punto de poder colocarlo tumbado sobre la mesa el tiempo que queramos. En cuanto se le quita el clip, reacciona inmediatamente como si nada hubiera pasado. Es una muy buena solución para todas aquellas maniobras en las que necesitemos un poco de inmovilidad y en las que no queramos aplicar un tranquilizante.

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Ningún efecto secundario, ninguna contraindicación

Como de todo hay en la viña del señor, y hay opiniones para todos los gustos, me sorprendió mucho leer un comentario en una publicación editada por la asociación ISFM (International Society Feline Medicine), su Guía para crear una Clínica Amable con los Gatos (del inglés: Feline Friendly Practice). Publicación seria y contrastada con numerosos consejos para el buen manejo de los gatos en las clínicas veterinarias. Pues bien, hablando de la tranquilización mediante sujección en los gatos nerviosos decía textualmente:

No debe cogerse al gato por el pliegue cutáneo de la nuca para sujetarlo de forma rutinaria y no debe levantarse y mantenerse levantado por dicho pliegue. Coger a un gato y sujetarlo inmediatamente por el pliegue cutáneo de la nuca o contenerlo fuertemente puede ser muy intimidatorio y a menudo provoca una agresividad defensiva…

Sólo estoy de acuerdo en que no hace falta levantarlo en el aire. Con cogerle (suavemente) por la nuca ya es suficiente. Y en los gatos nerviosos y tranquilizados temporalmente por esta sujección, lo que está claro es que, al soltarle, querrán escaparse o meterse otra vez a su jaula, es una cosa que podemos preveer. Pero siempre que leo comentarios de este tipo no puedo dejar de pensar si realmente los gatos españoles son tan diferentes a los británicos, o es que allí, en Gran Bretaña, extreman el proteccionismo hasta un nivel que, sinceramente y en este caso concreto, creo que no es necesario.

Hace poco, en uno de los foros por los que nos movemos los veterinarios, un colega se preguntaba si la sujección por la nuca no sería dolorosa o traumatizante, como sucede con el tipo de sujección que que se les aplica a los caballos con el acial. El acial es un lazo de cuerda sujeto a un mango de madera y que todavía se utiliza para controlar al caballo en casos de animales nerviosos o rebeldes de cara a, por ejemplo, colocar las herraduras o realizar algún tipo de cura. El sistema es duro: cogen el labio superior y retuercen el lazo alrededor, aplicando una presión ciertamente dolorosa para que se estén quietos y no tiren coces ni pretendan huir. nada que ver.

El pellizquito en la piel del gato desencadena un reflejo natural que no resulta doloroso en absoluto y, por la experiencia que tengo, en absoluto traumatizante, contra lo que sostienen los colegas del ISFM. Al revés: podemos ahorrales a nuestros felinos ese poquito de estrés con lo que no guardarán malos recuerdos y la siempre temida visita al veterinario no resultará una mala experiencia ni para el gato, ni para el atribulado dueño…ni para el sufrido veterinario.

 

 

 

¿Hablamos?. El maullido

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                                            La Casa de los gatos, en Salamanca

Decir maullido es decir gato. No puede haber una palabra que sugiera más a este animal. Pero, ¿qué significado tiene que relacionemos de forma tan directa el maullido con los gatos?…

El maullido: un invento muy felino

Para entender algo más la relación directa entre el maullido y los gatos, comencemos con una pista: estamos hablando de comunicación, de lenguaje…¿Otra pista más?…Os lo estoy poniendo facilito: ¿cuál es la manera en que los gatos “hablan” con nosotros…¡bingo!: maullando.

Sin embargo, y para asombro de muchos, el maullido propiamente dicho no forma parte de la comunicación natural entre los gatos. Para decirlo de otra manera: los gatos no maúllan entre ellos, sino que utilizan otros sonidos. ¿Ésto quiere decir que los gatos sólo maúllan con las personas?…¡premio otra vez!: ésa es la respuesta acertada. El maullido es un invento de la domesticación que, salvo en contadísimas excepciones, sólo utilizan los gatos para comunicarse con nosotros. La excepción es cuando dos gatos se maúllan entre ellos, aunque siempre es en nuestra presencia. Por poner un ejemplo sencillo: sería como sí dos españoles (que saben francés) junto a un francés (que no hablase español), hablasen en francés entre ellos como cortesía para que el francés estuviese en la conversación. Pues lo mismo con los gatos.

No es la única forma en que nos “hablan”, por supuesto. Un gato nos puede ronronear, bufarnos, gruñirnos e incluso lanzarnos llamadas sexuales, pero todo ésto forma parte de su vocabulario interespecífico que, por muchas circunstancias, emplea con las personas. Pero para saber qué es exactamente el maullido y por qué nos lo dedican con tanta generosidad, conviene antes aclarar algunos conceptos.

S.O.S. infantiles

A partir de palabras, el ser humano puede insultar, adular, amenazar, seducir, etc. Incluso expresar complicados conceptos abstractos y filosóficos. En los animales, carentes de vocabulario, el tono o la frecuencia del sonido ya avisa de las intenciones del que lo emite. Un tono grave, ronco, como el gruñido de un perro, por ejemplo, resulta amenazador, mientras que un tono agudo “pide” protección El llanto de los bebés y las llamadas de los cachorros responden al mismo patrón: el del desvalido que necesita ayuda.

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Vamos ahora a tratar un poco de “musicología”: el maullido tiene una frecuencia alta, infantil por lo que estamos viendo, de 700 a 800 Herzios (Hz). ¿A qué otro sonido felino, dentro de los doce o trece categorizados, se parece más?… Pues no precisamente a los bufidos ni a los gruñidos, sino a una llamada que los cachorros intercambian con sus madres, el conocido como trino chirrido, de una frecuencia entre 250 y 800 Hz.

Estos trinos chirridos son voces cortas, de 0’4 a 0’7 segundos (los maullidos más cortos duran como poco 0’6 segundos, aunque lo normal es que se prolonguen entre 3 y 6), emitidas por los gatitos menores de cuatro semanas para llamar a la madre en cualquier situación de alarma: cuando se quedan solos, cuando tienen frío o cuando tienen hambre. Curiosamente, la llamada por frío es la más aguda, aunque se va igualando con las otras cuando, sobre las cuatro semanas, ya van siendo capaces de termoregularse. La llamada de “encierro” es la más grave (en cuanto a su tono), mientras que la de “soledad” es la más larga. Por supuesto, la madre distingue perfectamente cada una de ellas y responde a sus cachorros con una tonalidad similar.

A estas alturas creo que podemos ya ir viendo cierta correlación entre los sonidos infantiles y el maullido, aunque tienen sus diferencias. El ronroneo seguirá siendo igual cuando sean adultos que cuando eran pequeños, no se modifica. Pero el maullido como tal no existe en los cachorros . Desaparece la llamada infantil cuando, sobre el mes de edad, dejan de depender para todo de la madre. El maullido aparecerá poco después, a partir de los tres meses. Podemos decir entonces que es la evolución y la utilización de un sonido infantil.

Infantilizados, pero muy listos

Me estoy imaginando los comentarios de algunos: Pero…entonces, ¿los gatos adultos siguen siendo cachorros?… Pues hasta cierto punto, sí. Es el fenómeno de la neotenización o persistencia de caracteres físicos y conductas infantiles, fenómeno que va ligado a la domesticación, permitiendo manejar a animales que de otra forma serían ingobernables: una vaca no se dejaría ordeñar, un caballo no se dejaría montar, una oveja no se dejaría esquilar, un perro nos mordería…

Hemos convertido a los gatos salvajes en pacíficas mascotas cual peludos Peter Pan, “el niño que no quería crecer”…conservando, entre otras conductas infantiles, una versión de aquellas llamadas de socorro. Pero, ¿qué quieren los gatos cuando maúllan?. ¿Por qué a nosotros, y no a otros gatos?. Y, ¿qué quieren conseguir?.

Lo primero, asumamos de una vez que somos las “madres” de estos eternos Peterpanes. El lenguaje, la forma de comunicación favorita de los gatos adultos es el olfativo. Dejan marcas olorosas con sus heces y orina, o frotando las garras allí donde quieren dejar constancia de su paso, evitando el tener que verse porque si se ven, puede acabar en peleas, y en una pelea hasta el ganador puede acabar seriamente herido. Pero a nosotros, “animales visuales y verbales”, esos olores no nos llegan, no nos “dicen” nada.

Han descubierto que maullando sí que les hacemos caso. Nos maúllan a nosotros y no a otros gatos porque quieren que les prestemos atención y conseguir cosas de nosotros. Y una vez captada nuestra atención, obtener comida, o juego, o caricias, o que les abramos la puerta…y son tan listos que aprenden rápidamente maullidos especiales para cada cosa. Por nuestra parte, al convivir con un gato, aprendemos enseguida qué es exactamente lo que quieren. Y una vez que lo han conseguido, no hay forma de callarles: los gatos pueden estar maullando a un ritmo de dos maullidos por minuto durante dos horas o más… Así, ¿quién se va a negar a lo que pidan?…

Es asombroso, pero los gatos han conseguido de casualidad y sin ser el suyo, conectar con nuestro medio de comunicación preferido (el verbal) y, literalmente, “adiestrarnos” para que les hagamos caso. ¡Genial!. Para que luego digan que van a su bola.

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Controversias en la alimentación felina (y canina)

 

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A finales de Enero del 2012, y dentro de las jornadas del Congreso de GEMFE (Grupo de Especialistas en Medicina Felina), uno de los ponentes invitados al Congreso, el veterinario Richard Malik, de la Universidad de Sidney (Australia), de larga trayectoria y gran prestigio, “revolucionó” un tanto nuestra idea de la alimentación ideal al contar que él alimentaba a sus gatos en un 50% con dieta comercial, preferiblemente premium (marcas de calidad) en forma “húmeda” (latas o sobres, de los que llevan trocitos visibles en salsa), y el otro 50%, y aquí vino la polémica, con piezas de carne cruda (alitas o muslos de pollo o carne de cordero, nunca pescado) dos veces al día. Añadiendo, además, que les ponía la comida en el plato de ducha para que no le ensuciasen la casa.

Malik hizo la observación de que el trabajo de masticar y desgarrar piel, tendones y huesos de las piezas enteras, les resultaba más laborioso que las bolitas del pienso seco, favorecía el instinto predador y les saciaba más. Recomendaba excluir de la administración de carne cruda a los gatitos en crecimiento, para los que aconsejaba dietas premium. La otra excepción eran los gatos enfermos, para los que recomendaba dietas de prescripción.

Dentro de los miembros de GEMFE, los días posteriores al Congreso fueron un revoltillo de correos por internet. ¿A quién hacemos caso ahora?. ¿Dietas raw food (crudas)?. Como esta discusión entre los alimentos “naturales” y las dietas comerciales viene de antiguo, y tenemos la polémica servida, voy a intentar aclarar algunos puntos.

Los felinos, ¿carnívoros estrictos?

La fisiología de los felinos en general y la del gato en particular es la de un carnívoro “casi” estricto (y ahora aclararé lo de “casi”). Su intestino presenta una gran diferencia respecto al que tienen los herbívoros, cuyo tubo digestivo es muy largo para permitirles asimilar una dieta basada en vegetales, muy rica en fibra e hidratos de carbono, pero “pesada” de digerir, ayudados por una flora bacteriana abundante. Alguno de éstos herbívoros como los conejos, los caballos o los rumiantes, poseen partes más amplias (el ciego, la panza, etc.) para facilitar la presencia de la flora intestinal y la retención de este alimento, que resulta lento para su digestión.

Por contra, el intestino de los carnívoros es mucho más corto, ya que las proteínas de origen animal, la carne, es de digestión mucho más rápida, basada en la acción de las enzimas. Dentro de los carnívoros, por ejemplo, el intestino de los félidos es más corto incluso que el de los cánidos, debido a su alimentación casi estrictamente carnívora.

Cuando digo “casi” me refiero a que, aunque devoran a sus presas, no siempre comen en primer lugar la musculatura. De hecho muchos gatos, duchos en cazar ratones, no se comen totalmente a sus presas, si no que las devoran parcialmente comenzando por la cabeza, ingiriendo el cerebro, por su riqueza en proteínas y vitaminas. Y los grandes felinos como los leones y los tigres, tras cazar una cebra o un búfalo se recrean devorando en primer lugar las vísceras, con un contenido vegetal pre-digerido, más fácil de asimilar para ellos de lo que sería la hierba fresca.

La dieta de los felinos admite un mayor porcentaje de grasas en su alimentación que la de otros animales, por aquello de que las grasas son hidratos de carbono “concentrados”, por lo que de estas grasas pueden obtener la energía necesaria. Al carecer de una flora bacteriana intestinal (lo que llamamos la microbiota) tan abundante y especializada como la de los herbívoros, y de un intestino tan largo como para permitir la digestión de vegetales, a un gato la ingesta de un porcentaje demasiado alto de fibra les resulta “indigesto”, no pueden con ella.

Por esta razón, la tendencia de que algunos propietarios intenten convertir a sus gatos en vegetarianos va contra natura: su fisiología y su anatomía han evolucionado durante miles de años para permitirles digerir proteína animal. Una dieta vegetariana les va a suponer mucho trabajo. Es como si nosotros nos empeñamos en digerir madera, como las termitas. Carecemos de la microbiota con la que ellas cuentan. Nuestro organismo, sencillamente, no puede.

Los hábitos alimenticios del gato

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En libertad, los felinos dedican muchas horas a la actividad de buscar comida, lo que no significa que estén mucho tiempo comiendo, sino que se dedican a éso tan importante para los felinos como es el acecho, perseguir, correr, saltar…el desahogo físico, canalizar sus energías, podríamos decir. Para un gato casero, confinado toda su vida a un apartamento, con su platito de comida siempre lleno, toda esta actividad queda anulada. Por esa razón es tan importante para ellos el juego, tanto física como psicológicamente. Si ya no cazan necesitan jugar, y para éso estamos nosotros: tirando pelotitas, estimulándoles con cañas, con un puntero láser, con lo que sea, pero teniendo claro que necesitan moverse.

Además, los hábitos naturales del gato les impulsan a estar comiendo con mucha frecuencia: pequeñas cantidades, pero hasta veinte veces al día. Por esta razón los gatos van y vienen muchas veces a su comedero. Nos puede parecer que no comen, o que apenas comen, pero debemos entender que los felinos no son aficionados a darse grandes comilonas como los perros (herencia del instinto predador de los lobos), sino que se dosifican muy bien. Si tenemos dudas, un consejo: contar las bolitas que les ponemos y recontarlas a las 24 horas, así sabremos exactamente la cantidad. Seguro que es la suficiente.

Dietas naturales versus dietas comerciales: ¿son unas mejores que otras?

Surgen dudas sobre la calidad o la mejoría de las dietas naturales ante las dietas comerciales. Los detractores de las dietas comerciales preparadas, sobre todo los piensos, argumentan que a la larga pueden producir problemas de obesidad, afectar al buen estado de los dientes, provocar alergias, etc. Los que, como yo, estamos a favor, pensamos y sabemos que los laboratorios dedicados a la alimentación animal llevan más de cincuenta años estudiando a conciencia las necesidades nutricionales de perros y gatos, afinando hasta tal punto que ya no sólo atienden, y menciono sólo los piensos de mantenimiento en animales sanos, a las necesidades específicas de un cachorro, de una hembra gestante, un animal viejo o un animal activo, sino incluso ya a cada raza en particular: Yorkshire, .Golden Retriever, Bull Dog…

La empresa francesa Royal Canin hizo unos estudios, filmando a través de un cristal, sobre la forma en que los gatos Persas, de morro muy chato y hocico corto, comían las “croquetas”, las bolitas del pienso. Al ver que las cogían ayudándose con la lengua hacia abajo, como una pala retroexcavadora, al contrario que los otros gatos, que utilizan la lengua hacia arriba, diseñaron la forma y el tamaño de las croquetas más adecuados para su aprehensión por parte de los Persas. Alimentos equilibrados, adecuados, específicos…ideales, en teoría.

Sabemos que animales como las aves de presa o las serpientes ingieren a sus presas (roedores, pájaros, etc.) completas, lo que supone que digieren no sólo la musculatura sino lasa vísceras (con el correspondiente aporte de vitaminas extra) y el esqueleto (calcio). En el caso de los gatos necesitamos proporcionarles lo que se conoce como el enriquecimiento ambiental, es decir: que estén más a gusto. Cuando Malik recomienda suministrar piezas de carne cruda como parte de la dieta de sus gatos, lo que está es recomendando, más que alimentar, entretener.

El hecho de cambiar, aunque sea temporalmente, su dieta “seca” a una dieta “húmeda”, más apetitosa, puede ayudarnos a que un gato anoréxico se decida a comer.Quizá en estos casos, la carne cruda les puede resultar más apetitosa que el pienso y nos ayude a solucionar situaciones frecuentes de anorexia, muy peligrosas para la salud del gato.

Las dietas comerciales “húmedas”, en forma de sobres o de latas, están especialmente recomendadas en patologías tales como la cistitis idiopática o los problemas renales, en los que es necesario administrarles más humedad en su dieta: un 80% de agua como componente de la dieta “húmeda” frente a un 6-7% de la “seca”.

La empresa de alimentación norteamericana para mascotas Hill’s hizo un estudio hace años en los que se demostró que, con dietas “húmedas”, un gato produce el doble de orina, aún sin facilitarle ni una gota de agua, que cuando sólo tomaban dietas “secas” con agua ad libitum (a libre disposición). Este experimento demostraba por qué los felinos salvajes y, en este caso concreto, los que viven en zonas áridas (como el Felis lybica, el antepasado del gato doméstico), con muy poca agua a su alcance, obtienen la que necesitan directamente de la contenida en sus presas, un 80-85%, similar a la de los alimentos comerciales “húmedos”. En este caso, las latas forman parte de las dietas comercializadas, no tiene que ser necesariamente carne cruda.

Dietas a base de carne

Hablando de la carne, en la Universidad de Illinois se realizó un estudio con dos lotes de gatos domésticos, comparando la digestibilidad entre carne cruda y carne cocinada, y las conclusiones fueron que ambas se digieren igual de bien, no hay ninguna diferencia en cuanto a su asimilación.

Recientemente se publicó un amplio estudio del Dr. Daniel P. Schlesinger, en la Universidad de Calgary, Alberta (Canadá), comparando dietas “naturales”: basadas en carnes crudas de diferentes especies, e incluso vegetales, y las dietas comerciales, tanto en su forma “húmeda” (latas) como en su forma “seca” (piensos). El estudio se basó en diferentes publicaciones de los Estados Unidos y de Australia y las conclusiones me parecieron muy interesantes.

Partimos de que la comida tiene un significado social para los seres humanos del que los gatos carecen, no disfrutan más por el hecho de comer juntos al contrario que nosotros, aunque tendemos a pensar erróneamente que nuestro perro o gato debe comer lo que come el resto de la familia. Buscamos, éso si, tener a nuestras mascotas sanas, bien alimentadas, con una buena calidad de vida. Pero pensar que las dietas basadas en carne cruda, o incluso a base de vegetales, son mejores para nuestro gato o nuestro perro es una suposición que acarrea varios riesgos, sobre todo de dos tipos, comprobados por los numerosos estudios realizados: deficiencias nutritivas y contaminación bacteriana que, en algunos casos, llegan a afectar a los propietarios y cuidadores.

Deficiencias nutritivas

Hipervitaminosis A en dietas a base de pescado o hígado, que se corrigieron al cambiar a dietas comerciales. Panosteítis felinas por dietas a base de pescado azul. Osteodistrofias (raquitismo, hiperparatiroidismo secundario nutricional) por dietas a base de carne cruda, a causa del desequilibrio producido por el exceso de Fósforo y falta de Calcio, Magnesio y Zinc. En dietas vegetarianas, transtornos circulatorios por déficit de Vitamina B12. Transtornos cardíacos y alteraciones de la retina (con ceguera) por falta de aminoácidos como la Taurina o la Arginina… Podría seguir.

Contaminación bacteriana

Muchos casos citados. Gérmenes como el Escherichia coli (frecuentemente citado como E. coli o simplemente coli), en más del 60% de las carnes analizadas…¡incluso las que se venden congeladas para los perros!. Campylobacter en numerosas muestras de pollo y pavo. Otros: Cryptospòridium, Neospora, Toxoplasma (y luego le echan la culpa al gato). Uno de los que se han encontrado con más abundancia es la Salmonella: en tres ciudades de Canadá se hizo un muestreo, encontrando Salmonella en el 21% de la carne cruda, y hasta en un 67% si era de pollo, y además de la cepa resistente a antibióticos. En cambio no se encontró en ninguna de las dietas comerciales (0%). En otros estudios se encontró hasta un 80% en la carne cruda. Un problema grave de la Salmonella es la posibilidad de contagio a las personas próximas: en uno de los estudios se aisló de las heces en 36 animales y en las de 16 dueños de esas mascotas.

Conclusión

Lo natural no siempre es lo mejor. Como les digo a veces a mis clientes, bromeando, las picaduras de avispas no son nada buenas, por muy naturales que sean. Y el comer setas venenosas puede ser hasta mortal, y las setas son naturalísimas.

La alimentación “natural” no siempre es la mejor. Si de verdad queremos dar a nuestras mascotas una alimentación excelente, equilibrada y exenta de riesgos, la opción está clarísima: confiemos en unos alimentos estudiados, preparados y contrastados para ellos, los alimentos comerciales, tanto en latas como en pienso. Ellos quizá no nos lo agradezcan, porque no saben, pero les mantendremos sanos, a salvo de gérmenes peligrosos y además está demostrado que alargaremos su vida para disfrutar de su compañía.

 

 

 

 

Sobre Reyes Magos, reliquias y evangelios

 

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Uno de los relicarios expuestos en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

En el extra de Navidad de la revista Apuntes de la Sierra, S. Zapke y G. Sabau, en su artículo El sepulcro de los Reyes Magos comienzan diciendo que:

…la veracidad de la encantadora historia de los Reyes Magos está básicamente fundamentada en el Evangelio de San Mateo…para añadir que: …el texto de San Mateo no admite discusión…y continuar después con un bien documentado trabajo sobre sus reliquias, incluyendo la del dedo del rey Baltasar, custodiado en la lipsonoteca, la colección de reliquias atesorada por Felipe II, del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Con la intención, no de polemizar, sino de arrojar alguna luz sobre tan delicados temas, me gustaría exponer algunos hechos, quizá no tan conocidos como la historia de los Reyes Magos.

De sectas, herejes y evangelios:

Las primitivas comunidades cristianas se extendieron desde Judea por todo el Mediterráneo y el Medio Oriente hasta Persia, por una región y en una época repletas en creencias y filosofías pre-cristianas. Desde influencias del budismo al panteón greco-latino, pasando por los cultos de Mitra, Zoroastro, mazdeísmo, mitos egipcios, esenios, gnósticos, etc., que impregnaron en mayor o menor grado al joven cristianismo en expansión.

Este cristianismo ha ido asentándose en pequeñas comunidades, a veces aisladas o muy lejanas unas de otras. Hay que tener en cuenta que el cristianismo surge como una secta divergente dentro del judaísmo oficial, estando inicialmente muy mal visto o incluso perseguido por parte de los propios judíos, por no hablar del imperio romano, bajo el que nace. Dentro de estos pequeños grupos, cada cual se ha ido formando y ha ido recibiendo diferentes influencias y el mensaje o la evolución de ese mensaje en cada una de ellas puede llegar a ser radicalmente opuesto al de otras. Aún no hay un canon que las homologue, aún no hay unas normas que las unifique, éso lo irá imponiendo la Iglesia más tarde. Pero todas y cada una de ellas se creen en posesión de la verdad absoluta.

Al filo de esta evolución, surgen diferentes sectas, de las que llegaron a contabilizarse hasta 128 a finales del Siglo IV. La lista es casi infinita: coreítas, setheistas, maniqueos, carpocracianos, sabeanos, coliridianos, docetas, montanistas, cerdonianos, valentinianos, astotiritas, ofitas, cainitas, nicolaítas, tascodrujitas, sampseanos, hemerobaptistas, nestorianos, monofisitas, etc., etc., etc…, de alguna de las cuales, a su vez, nacerían herejías europeas posteriores como el priscilianismo, los cátaros o los bogomilos, entre otras. cada cual con su diferente interpretación del mensaje cristiano. Y, como es de suponer, cada una de estas sectas se veía como la única y verdadera, cruzándose mutuamente acusaciones de herejía (del griego aíresis: la convicción):

Ningún hereje es cristiano. Pero si no es cristiano, todo hereje es demonio: reses para el matadero del infierno (San Jerónimo, Doctor de la Iglesia).

En las comunidades cristianas se van recopilando, por escrito, los testimonios orales que circulaban de boca en boca, dándoles formas o versiones diferentes. Aparecen así los Evangelios. El origen de la palabra es griego, de Eu (bueno) y Angelos (mensaje, la misma raíz que designará a los “ángeles”: los mensajeros celestiales, intermediarios entre Dios y los hombres). Cuando en una remota comunidad cristiana aparecía alguien, que generalmente venía de lejos, trayendo noticias y novedades, era todo un acontecimiento y motivo de gozo para aquellas gentes, era un buen mensaje. Era la única forma de estar actualizado, en unos tiempos en que no existía la radio, la televisión, y mucho menos internet o los teléfonos móviles.

Los cuatro evangelios…y cincuenta más.

Hoy conocemos como Evangelios por antonomasia los llamados Evangelios Canónicos, reconocidos por la Iglesia: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pero existen al menos cincuenta más, conocidos como Apócrifos (del griego: ocultos). Hasta el Siglo IV se admitieron como buenos todos ellos, incluso los Padres de la Iglesia citaron con veneración numerosos pasajes de los Apócrifos. Pero es a partir de los Concilios de Nicea (año 325) y de Laodicea (año 363) cuando las autoridades eclesiásticas, de una Iglesia cada vez más poderosa, impusieron la admisión exclusiva de los cuatro Evangelios Canónicos, con la prohibición absoluta y penada de dar crédito a los Apócrifos.

Curiosamente el Evangelio de San Juan estuvo a punto de no ser admitido, bajo sospecha de gnóstico, y el Apocalipsis de San Juan fue considerado herético hasta que los Padres de la Iglesia lo declararon oficial a finales del Siglo IV. En el Concilio de Hipona (año 393) quedó definitivamente fijada la lista, el Canon Bíblico. El por qué se admitieron unos y no otros es una interesante cuestión que no viene ahora al caso.

La autoría de los Evangelios ha hecho correr ríos de tinta por parte de los tratadistas de la Iglesia así como numerosos seglares. Este artículo como tal fue publicado hace unos diez años, pero en el 2014 se editó un libro: El Reino, del francés Emmanuele Carrère, donde investiga y documenta abundantemente sobre la figura y la vida de San Lucas, secretario y acompañante del apóstol San Pablo, auténtico “creador” (San Pablo) de lo que constituiría la ideología cristiana, abierta a la predicación a los gentiles (a los no-judíos) precisamente por oposición al núcleo judío que permaneció en Jerusalén y que era partidario de la conversión tan sólo a los hebreos.

No obstante, se admite por fuentes tan libres de toda sospecha como teólogos, filólogos y tratadistas de la Iglesia que ninguno de los Evangelios, ni Canónicos ni Apócrifos, tiene un único autor, y que todos han sufrido a lo largo de los años modificaciones, así como la supresión de párrafos que chocaban con las ideas del momento.

El Evangelio según San Mateo y los Reyes Magos

En los Evangelios Canónicos podemos detectar la primera división surgida entre los cristianos: los hebraicos, partidarios de reservar el cristianismo únicamente para los judíos (tendencia de San Pedro, reflejada en el Evangelio según San Mateo), y los helenizantes, o partidarios de extenderlo también a los gentiles o no judíos. El Evangelio según San Lucas defiende esta otra línea, encabezada por San Pablo, lo que le valió alguna paliza, cárcel, confinamiento e intentos de linchamiento en sus dilatados viajes por parte de hebraicos un tanto integristas. Era un hombre sufrido, sin duda. Se hizo tejedor para mantenerse de su propio trabajo. No admitía regalos y el dinero que recolectaba en las comunidades cristianas para la “casa madre” lo llevaba a Jerusalén donde, las pocas veces que estuvo, siempre fue muy mal visto.

Pues bien; paradójicamente, el hebraico Evangelio según San Mateo es el único de los cuatro Canónicos que menciona a los Reyes Magos. Y digo paradójico, pues sugiere la aceptación del cristianismo por parte de extranjeros. Pero la mención es un tanto confusa: no dice ni cuántos, ni el nombre, ni que fuesen reyes:

Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del rey Herodes, unos magos de Oriente (el subrayado es mío) se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos?. Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo” (San Mateo, II-1,2).

¿De dónde salió entonces toda esta historia de que eran tres (en los relatos armenios y sirios el número suele ser doce), de que eran reyes y además llamados Melchor, Gaspar y Baltasar, uno de ellos negro, para más señas?. Viene a cuento el comentario del Director de la Casa de la Biblia de Madrid, Don Evaristo Martín Nieto, en la introducción al Evangelio según San Mateo, de La Santa Biblia (Ediciones Paulinas, página 1149):

Este evangelio es, pues, esencialmente doctrinal. La preocupación histórica es siempre en él puramente marginal.

Como vamos viendo, el texto de San Mateo, sí admite discusión.

Aparecen los Reyes Magos

David Copperfield hubiese asombrado a los antiguos con sus trucos, pero nunca le hubieran llamado mago. Los magos (del sánscrito meg mag: grande, sabio) constituían la élite de la casta sacerdotal en la antigua Persia. Y, para los judíos, decir mago era decir persa, con un componente añadido de exotismo y fascinación.

Ya en el Antiguo Testamento aparecen remotas profecías sobre estrellas brillantes a cuyo resplandor acudirán reyes cargados de presentes. En los salmos de David se habla de mirra, áloe y oro de Arabia (XLV, 9). El profeta Isaías se extiende un poco más cuando predice que:

Las naciones caminarán a tu luz y los reyes al esplendor de tu aurora (LX, 3)….todos vendrán de Saba, trayendo oro e incienso…(LX, 6). Y ya, como curiosidad, Isaías menciona al reino de Tartessos, que floreció en las costas de Cádiz hace más de tres mil años: Y al frente de ellos los navíos de Tarsis (LX, 9).

El profeta Balaam, en el Sepher Vaieddaber (XXIV, 17), menciona también…una estrella brillante que se levantará, cual rey glorioso, de la estirpe de Jacob… Estas y otras profecías dejaron el terreno abonado para los relatos sobre la Adoración del Mesías que aparecen tanto en los Evangelios Canónicos como en los Apócrifos.

El evangelio considerado más antiguo por los expertos (su primera redacción en arameo se estima posterior al año 60), el apócrifo Proto-Evangelio de Santiago, menciona…unos magos de Oriente (XXI,1-4), de forma prácticamente calcada a la única cita canónica, la del Evangelio según San Mateo (II, 1-2). Y dado que éste se redactó entre los años 90 o 100, podemos suponer quién copió a quién.

Pero hay otros dos evangelios, apócrifos, que hablan de los Reyes Magos con bastante más detalle: el Evangelio Armenio de la Infancia y el Evangelio Árabe de la Infancia, traducidos por Peeters (Evangiles apocryphes, 1914), que les llamó las mil y una noches cristianas  por su abundancia en narraciones. El Evangelio Árabe (VII, 1-4) habla de los persas:

…adoradores del fuego y las estrellas, que enviaron a tres reyes, hijos de los reyes de Persia, con oro, incienso y mirra…según que Zoroastro lo había predicho…

El Evangelio Armenio es el que más datos proporciona (V, 10; XI, 1-25):

Y aquellos reyes de los magos eran tres hermanos. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gathaspar, rey de los indios; y el tercero, Paldasar, rey de los árabes.

De ambos evangelios derivó el Libro de la Infancia, citado por Sargis Shnorhali (Siglo XII) y por el príncipe armenio e historiador Vardán, en el Siglo XIII, de donde copió los nombres (con su fonética primitiva) y sus cualidades. Vardan, en su Geographia, dice que en el convento de Amenaphrkié se creía poseer la tumba de Gaspar. Para terminar, y ya en Europa, el primero que habla de ellos con sus nombres actuales fue el benedictino inglés, San Beda el Venerable (673-735), en su Historia Ecclesiastica.

Hasta aquí, todo bien, excepto por un par de detalles. Los Evangelios de la Infancia fueron redactados, como muy pronto, a finales del Siglo VI, ya un “poquito” alejados en el tiempo del momento de la Adoración, y en una zona de fuerte influencia de cultos orientales (cita de Zoroastro, más conocido en Europa como Zaratustra, mítico profeta persa) que pudieron “contaminarles”.

Por otra parte y, muy importante para un buen creyente, los nombres y detalles concretos de los Reyes Magos únicamente aparecen en unos evangelios condenados por la Iglesia, hace ya 1.600 años. La cuestión es: ¿debe un buen cristiano conceder crédito a lo que cuentan unos libros condenados por falsos y heréticos?…aunque a San Beda el Venerable no pareció importarle mucho. ¿O debe ceñirse a lo que cuentan los Canónicos y admite, por tanto y en exclusividad, la Iglesia?. O sea: ni Melchor, ni Gaspar, ni Baltasar, ni reyes, ni negro. Ni, por supuesto, reliquias fiables.

Reliquias para todos los gustos

Vidrieras Sainte Chapelle

Las impresionantes vidrieras, que fueron revolucionarias para su época por los colores y su estructura, de la Sainte Chapelle de Paris. Construida entre los años 1.242 y 1.248 en la isla de la Cité, en París, por el rey Luis IX, llamado El Santo. Se edificó con la intención de albergar dos reliquias de la Pasión de Cristo: la Corona de Espinas y un fragmento de la Santa Cruz, compradas al emperador de Constantinopla. Dicho emperador hizo un gran negocio: la compra de las reliquias costó más que la construcción de todo el edificio.

Los primeros cristianos siguen, hasta el Siglo III, los usos judíos, y los judíos no guardan reliquias. Fue a partir de la peregrinación a Tierra Santa de Santa Helena, la madre de Constantino (el emperador que “legalizó” a los cristianos), y su búsqueda de restos de la Pasión, cuando se abrió la veda. Santa Helena era la mujer del anterior emperador, Constancio Cloro, y se cristianizó. Con casi 80 años viajó a Tierra Santa (entre los años 326 y 328) y se entrevistó con el obispo Macario. Dice la historia que buscaron en el monte Gólgota desenterrando restos de cruces, clavos y hasta la tabla que clavaron en la cruz con la leyenda I.N.R.I. (Iesus Nazarenus Rex Iudeorum = Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos).

Si pensamos que el monte Gólgota era el lugar de las crucifixiones, castigo reservado a los ladrones, criminales y a los esclavos fugitivos (nunca a ciudadanos romanos de pleno derecho, a ésos se les decapitaba ahorrándoles el largo tormento de la cruz), podemos imaginar que en trescientos años habían pasado por el monte Gólgota cientos o incluso miles de condenados. Al monte Gólgota se le conocía también como el monte Calvario, por la cantidad de calaveras allí existentes, restos de las víctimas. Y los restos de madera podrida de las cruces o los clavos herrumbrosos deberían ser muy abundantes. Pero Santa Helena, ¡ay!, era nada más y nada menos que la madre del emperador, y había que encontrar restos, si o si. Y, por supuesto, los encontraron. Los judíos siempre han sido grandes comerciantes y no iban a dejar escapar semejante oportunidad.

Pero fue a raíz de la conquista de Jerusalén por los cruzados cuando comenzó el negocio millonario de la búsqueda (o fabricación) y venta de reliquias, que inundaron Europa. San Cirilo de Jerusalén ya se quejaba de que el orbe cristiano estaba lleno de astillas de la Vera Cruz. Apenas hay iglesia o monasterio que no se precie de atesorar algún fragmento de Lignum Crucis, de madera de la cruz, hasta tal punto que si se reuniesen daría para montar más de veinte cruces.

Con los clavos de Cristo se podría montar una ferretería: el historiador alemán Herrmann enumeró ventisiete, pero hay más. Espinas de la corona, se cuentan más de ochocientas. Del Santo Grial, el cáliz de la Última Cena, hay cuatro sólo en España y cinco más en Francia e Italia. En cuanto a la Sábana Santa (la más famosa, la de Turín, está datada por el carbono-14 en el Siglo XIV) existen cincuenta y una entre Francia, España e Italia, sin contar con los paños de la Verónica.

Pero hay reliquias mucho más surrealistas. Del Santo Prepucio, de cuando circuncidaron a Jesús, hay catorce, estudiados por el dominico A. V. Müller, uno de ellos en Burgos. Santa catalina de Siena, según propia confesión, llevaba y sentía en el dedo el prepucio que Cristo mismo le había entregado.

El Monasterio de El Escorial alberga la mayor colección de reliquias de todo el mundo: más de 7.000 (concretamente, 7.422), muchas con su “certificado de autenticidad”. La “lipsonoteca” (nombre más exacto) fue reunida en vida por Felipe II, en la que gastó sin duda una fortuna, aunque inferior a la que pagaría San Luis de Francia por las suyas. Se pueden ver en la entrada de la basílica dos días al año: el Domingo de Resurrección y el 1 de Noviembre, días en que se abren las puertas que la protegen. A la izquierda, la dedicada a reliquias de santas y de mártires, mientras que a la derecha reposan los restos masculinos.

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Parte de las reliquias femeninas. Como símbolo del martirio, corte en el cuello

Sólo entre dos iglesias de Sangüesa, Navarra: la de Santa María y la de Santiago, reúnen tres pedazos de la cruz, piedra del santo Sepulcro, cabellos de la Virgen María, aceite en el que frieron a San Juan Evangelista, maná del que alimentó a los judíos en el desierto durante su huída de Egipto, un pié de San Bartolomé, barro del que sobró de moldear a Adán, lágrimas de Moisés, etc…

Más ejemplos: plumas y huevos (?) del Espíritu Santo (obispado de Maguncia), una pluma blanca del ala del arcángel Gabriel (Sangüesa), otra pluma del arcángel Miguel (Liria), una pezuña del diablo (Cuenca), leche de la Vírgen María, dientes de leche del Niño Jesús, el cuerpo de uno de los Santos Inocentes, una sandalia de San Pedro… Yo, humildemente, me atrevo a preguntar: ¿serán de verdad todas estas reliquias?…

Epílogo. Unas pequeñas dudas

Unos Reyes Magos que aún ni se conocían cuando, teóricamente, aparecieron, y que posiblemente inventaron (para colmo, unos “herejes”) quinientos años después…y unas reliquias, bastante dudosas de por sí, de estos más que dudosos Reyes.

Como motivo para cabalgatas navideñas o como historia para contar a los niños, me parece un cuento precioso, y me extraña que los de la factoría Disney no la hayan aprovechado para una película. Pero para una persona seria, creo que la historia arroja las suficientes sombras como para admitir discusión…a no ser que uno la quiera contemplar bajo la inconmovible y proverbial fe del carbonero.

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De Toledo a Tombuctú. Unitarios, trinitarios y los descendientes de Witiza.

Oscuro y tormentoso se presentaba el reinado de Witiza, decían las crónicas. Tiempos revueltos, aquellos últimos años de la dominación visigoda en la península. Pero, ¿quién era ese tal Witiza de tan mal agüero?… pues el penúltimo rey godo, y el último “legal”, en el sentido de que, entre los nobles visigodos, se designaba al sucesor por asamblea. En algunos casos podía ser su hijo, pero en otros no: se nombraba al que se considerase más apto. En el caso de Witiza la sucesión se solucionó por la vía más drástica: su sucesor, Roderico (más conocido en las crónicas como Don Rodrigo) con el acuerdo de parte de la nobleza visigoda le hizo prisionero y lo más seguro es que muriese estando encarcelado, aunque las crónicas son confusas y contradictorias.

 
Witiza se había convertido en un personaje “incómodo” ante la nobleza visigoda y, sobre todo, ante la Iglesia. Cuando los visigodos se establecen en España en el año 507 siguen los principios de Arrio, presbítero de Alejandría, que niega el dogma de la Santísima Trinidad. Para los arrianos Dios es uno, y Jesucristo que llegó después, tan sólo su hijo, careciendo de la naturaleza divina. En el griego, lingua franca  en el que se expresan los primitivos cristianos, definen la naturaleza de Jesús con una palabra muy bonita: la homoiusia, lo que vienen a decir que es de sustancia semejante a Dios Padre pero no igual, al carecer de vida eterna. Por contra, la Iglesia de Roma a la que el emperador Constantino debe su apoyo proclaman en cambio la firmeza de ese dogma en el Concilio de Nicea, en el año 325, y vuelven a establecerlo de forma definitiva en el Concilio de Constantinopla, año 381. Para dejarlo bien claro a sus fieles, redactan la oración del Credo (en latín= yo creo). Dios es uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Definen la naturaleza de Jesús con otra palabra: homoousia, o consustancialidad. Una sola letra de diferencia pero que marca una enorme distancia. Sus seguidores serán los católicos, también llamados trinitarios, mientras que el unitarismo de los arrianos queda declarado como herejía.
 
Semejante diferencia teológica era una más entre las controversias de las numerosas sectas cristianas, más de doscientas durante los tres primeros siglos del cristianismo (aunque surgirían otras durante la Edad Media), que se extendían por el Mediterráneo. Pero el poder se apoya en la fe, y viceversa. Cuando el rey godo Recaredo, aprovechando el Tercer Concilio de Toledo en el año 587 se declara públicamente católico, y abandona el arrianismo hasta entonces practicado por sus antecesores, lo condena como pública herejía, perseguible y castigable. En su decisión muy posiblemente cuenta el que la poderosa Iglesia hispano-goda, con sede en Toledo, sigue las directrices de la de Roma y es, por tanto, trinitaria.
 
Cabe pensar que para la Iglesia, sobre todo para sus miembros más preparados, estas disquisiciones teológicas eran, si no fácilmente comprensibles, sí asumibles. Pero para la gran masa de la población aunque cristianos, este nuevo dogma de la Santísima Trinidad podía resultarles un tanto difícil de asimilar. No en vano, cuando la Iglesia se refiere a él lo suelen denominar como el “misterio” de la Santísima Trinidad, ya están dando pistas de que no es tan fácil entenderlo. Ahora y tras casi dos mil años de repetirlo lo tenemos bastante asumido. Pero para aquellas gentes sencillas creer en Dios, en un único Dios, era fácil.
Ahora bien: que ese Dios sea uno y trino, que el Hijo (que al fin y al cabo nació después, y fue hombre en un cuerpo material y mortal) sea de la misma naturaleza que el Dios creador de todo, es más extraño. Pero que además haya una Tercera Persona (el Espíritu Santo), sin entidad visible, y al que para poder imaginar se le represente en forma de paloma, no deja de ser confuso…el “misterio” era un tanto misterioso… La gente de a pie, se sentían más cómodos, tenían que pensar menos bajo el unitarismo de los arrianos que bajo el trinitarismo de los católicos, aunque para estar a bien con la autoridad, y más bajo el peligro de ser considerados herejes, aceptasen el dogma. Fe, al fin y al cabo, significa creer ciegamente, con la proverbial e incombustible fe del carbonero, en lo que no se puede ver ni demostrar.
 
Tras más de cien años desde la conversión oficial de la aristocracia goda al catolicismo, Witiza da un golpe de timón y se declara partidario del unitarismo arriano. No podemos saber sus motivos, tan sólo especular. ¿Enfrentamientos con la Iglesia…convencimiento propio?…. Su decisión divide a los nobles visigodos: mientras unos vuelven al unitarismo arriano, otros siguen siendo partidarios del trinitarismo católico. Pero hay un hecho que resulta sospechoso. De los diez y ocho concilios de Toledo (desde el año 397 hasta el 702) se conservan las actas de todos…excepto del último, celebrado ya bajo el reinado de Witiza. ¿Perdido, destruído quizá…?. En los concilios se registraban tanto acontecimientos religiosos como las leyes promulgadas por el monarca de turno.
 
Aunque no podamos consultar las actas de ese último concilio, y cualquier especulación sobre su contenido está sujeto a la particular interpretación de numerosos autores, hay testimonios y comentarios que giran sobre él en los que, con una mezcla de escándalo y de asombro, se nos cuenta que, por ejemplo, Witiza autoriza el matrimonio de los sacerdotes y tolera la poligamia, amén de otras reformas “escandalosas”, y que limitan el poder de la Iglesia. Es muy posible que Witiza regularice unas costumbres que se habían vuelto casi norma. La moral de la época no era la nuestra, y concubinatos (dentro de la iglesia) o poligamia (usual entre los judíos) no eran hechos aislados. 
 
Hay otro hecho a tomar en cuenta: los musulmanes son unitarios (No hay más Dios que Alá, comienza la shahada,su declaración de fe), al igual que los judíos, para los que sólo hay un Yahvé. La masa de la población hispana posiblemente también. Y el sector visigodo como el que encabeza Witiza, se declaran unitarios. En cambio para los musulmanes, ese trinitarismo les resulta cuando menos extraño, y lo asimilan al politeísmo de los griegos. Para ellos, en absoluto respetable. El entendimiento es mucho más fácil con los unitarios, con los que se identifican.
 
Sea como sea y por estas u otras razones, efectivamente, “oscuro y tormentoso se presentaba el reinado de Witiza”… De una forma que las crónicas reconocen como violenta, Witiza es encarcelado y desaparece del mapa. De Don Rodrigo nos cuenta la historia su derrota a manos de los invasores musulmanes que, desde su foco original en Arabia, se van expandiendo y van dominando el Magreb hasta acabar desembarcando en Gibraltar. Las crónicas nos cuentan también que el gobernador de Ceuta y de la Hispania Tingitana, provincia española que comprendía la franja costera de lo que ahora es Marruecos, el conde Don Julian, solicita ayuda a los recién llegados para combatir a Rodrigo. ¿La causa?. Por una parte, por fidelidad debida al depuesto Witiza que le había nombrado gobernador. Y, por otra parte, el romancero cuenta que Rodrigo había violado o seducido a su hija, Florinda la Cava, por lo que Don Julian busca venganza para restablecer su honor. Como argumento de los abusos de Don Rodrigo cuenta el romancero con un toque muy fantasioso que, cuando localizan a Rodrigo, ya derrotado y escondido en una cueva donde mora una enorme serpiente, ésta le está devorando y, en sus propias palabras confiesa: …ya me come, ya me come, por do más pecado había…
 
Visigodos y musulmanes se enfrentan en la famosa batalla del Guadalete, que se extendió entre el 19 y el 26 de Junio del año 711, en forma de escaramuzas o combates abiertos. Durante esa semana los enfrentamientos son constantes. Ya apunta el romancero:
…Las tropas de Don Rodrigo se desmayaban o huían cuando en la octava batalla sus enemigos vencían…
 
En una de esas contiendas los partidarios y parientes de Witiza se largaron del campo de batalla dejando solo a Rodrigo, lo que condujo a su derrota. No fue sólo éso: a finales de ese mismo año Don Oppas, hermano de Witiza y obispo de Toledo entrega la ciudad sin combatir, completando su venganza.
 
Fueron muchos los nobles godos que se islamizaron voluntariamente, sin excesivo esfuerzo, bien por identificarse con el unitarismo de los musulmanes, bien por conservar sus privilegios, para ayudar a los inicialmente escasos musulmanes (Tarik cruza el Estrecho con tan sólo siete mil soldados), o un poco de todo. Como ejemplos: Los Banu Qasi (arabización de Casius, apellido latino), dinastía hispano-goda que durante generaciones gobiernan la zona al norte del Ebro, o Tudmir (de Teodomiro), noble godo que gobierna parte de las provincias de Alicante y Murcia. Y, entre ellos, los familiares de Witiza. Sus descendientes arabizan su apellido como los Kati o  Quti. Incluso hay una rama que descienden de Sara, nieta de Witiza: los Qutiya (=los de la goda). Y bajo ese apellido y en sucesión directa, el destino quiso que acabaran en la lejana Tombuctú. Pero eso es motivo para otro artículo…¡perdón!…para otra entrada.

Eulogio, el obispo cordobés que no sabía quien era Mahoma

 

Mapas Gonzalo Arias

Corría el año 848 cuando Eulogio, sacerdote cordobés de noble familia senatorial y más tarde obispo de Toledo, decidió viajar hasta la lejana Germania con la intención, al parecer, de visitar a su hermano. Tenía por aquel entonces cuarenta y ocho años. Él no lo sabía pero los percances de aquel viaje iban a transtornar profundamente las, hasta entonces, pacíficas relaciones entre musulmanes y cristianos.

Según cuentan las crónicas, en el año 711 las tropas musulmanas del general bereber Tarik, a las órdenes de Musa ibn Nusair, vasallo a su vez de Walid I, cruza el estrecho de Gibraltar comenzando lo que se prolongaría durante casi ochocientos años como la presencia islámica en la península.

Sin meternos en detalles ni en controversias (que las hay, aunque éso lo dejo para otra entrada) en el año 750 Córdoba se convierte en la capital de Al Ándalus bajo la dinastía Omeya. Tras la matanza de los Omeyas en Damasco por parte de la nueva dinastía Abbasí el último superviviente, Abderramán I, con la ayuda de unos pocos fieles consigue escapar y, tras un periplo lleno de peligros y luchando contra sus adversarios dentro y fuera de la península, encuentra refugio en Córdoba lo que dará origen, años después y ya bajo Abderramán III, al califato independiente de los Omeyas.

Es en esta ciudad, y en el seno de una noble familia cristiana donde nace Eulogio en el año 800. La convivencia de los musulmanes con judíos y cristianos es buena. A los musulmanes les agrada su monoteísmo y les llaman dhimmis o “protegidos”, también conocidos como La gente del Libro, respetando su estudio de la Biblia y de la Torah. Solamente en la ciudad de Córdoba se contabilizaban seis iglesias, con su culto. Según testimonio de Eulogio se trataba de las de San Acisclo, San Zoylo, San Vicente (donde se edificaría la mezquita), San Cipriano, San Ginés Mártir y Santa Eulalia. Además de dos monasterios junto a la ciudad más seis en la sierra.

Dentro de Córdoba estaba la abadía de Spera-in-Deo, centro de estudios, continuador de la tradición de San Isidoro. Eulogio en su Memoriale Sanctorum describe al abad Spera-in-Deo como: …varón elocuentísimo, lumbrera grande de la Iglesia en nuestros tiempos… Bajo su tutela espiritual se forman Eulogio y el que será su amigo y biógrafo Álvaro Paulo de Córdoba. Aunque lego, teólogo, escritor y poeta, Álvaro sobrevive a Eulogio, y será el que nos de testimonio de él y de sus vicisitudes en su Vita vel passio beatissimi Eulogii.

En las zonas controladas por los musulmanes, la mayor parte de la península, además de sinagogas sigue habiendo iglesias, ermitas, obispos, sacerdotes como Eulogio, monjes y anacoretas, y todos disfrutan de libertad de culto y de movimientos. Sólo están obligados a pagar impuestos a sus nuevos amos, exactamente igual que hacían anteriormente con los visigodos y, antes de ellos, con los romanos. Para la gente normal no había apenas diferencia: sólo habían cambiado de señores.

Como decía al comienzo, la convivencia entre las tres religiones es buena. Bajo el prestigio de la cultura y la dominación musulmana es muy frecuente que la población y sobre todo los jóvenes vayan olvidando el latín y expresándose en árabe, adoptando además sus costumbres, vestidos e incluso haciéndose circuncidar. No es de extrañar: en muchos países colonizados por otros la cultura dominante impregna a la población. Pasó bajo el Imperio romano, pasó en las colonias americanas, asiáticas y africanas, y pasa en aquella España recientemente musulmana.Los matrimonios mixtos entre árabes y cristianos aunque algo no muy bien visto, se van haciendo frecuentes, dando origen a la casta de los muladíes, en árabe: los “mestizos”. Este “relajo” de las costumbres no deja de escandalizar a los estrictos observadores de la fe cristiana que ven con preocupación cómo se pierde el respeto por la fe.

Bajo la dominación musulmana en Córdoba (y suponemos en gran parte de la Hispania conquistada) a la población cristiana, al igual que sucedió con la población musulmana residente en territorios reconquistados, se les autoriza a ser gobernados bajo un conde cristiano, así como un juez que controle sus asuntos, un arrendador de tributos y un tesorero, que posteriormente deberán dar cuenta a sus nuevos amos. En cuanto a la pervivencia del culto, se les toleraba ser convocados a la oración al toque de campana, así como conducir a los muertos a la sepultura con cirios encendidos y cánticos bajo la cruz levantada.

Cuando a sus cuarenta y ocho años de edad Eulogio viaja con la intención de llegar a Francia es un hombre sin duda culto y que ha recibido una excelente educación. Lleva casi cincuenta años viviendo en estrecha convivencia con los musulmanes y en una ciudad que lleva casi cien años bajo su gobierno. Sin duda los conoce muy bien: sus costumbres, sus leyes y su religión…o al menos éso es lo que nos imaginamos.

Eulogio intenta cruzar hasta Francia primero por la Marca Hispánica, territorio que coincide aproximadamente con la actual Cataluña y bajo el dominio carolingio de Carlos el Calvo, pero una rebelión ya del lado francés le hace desistir. Lo intenta más tarde desde Pamplona y otro conflicto dinástico se lo impide. Wilesindo, obispo de Pamplona, le acoge y decide pasar unos meses visitando monasterios pirenaicos y estudiando en sus bibliotecas.

Descubre con agrado obras para él desconocidas en Córdoba tales como La Eneida de Virgilio u otras obras de autores latinos como Horacio y Juvenal, e incluso La Ciudad de Dios, de San Agustín de Hipona. Pero es en el monasterio navarro de Leyre, pegado a las faldas de la sierra de Errando, ya en las estribaciones de los Pirineos, donde descubre para su asombro una Vida de Mahoma, personaje al que desconoce. Él mismo lo cuenta así:

Estando yo en Pamplona y viviendo en el monasterio de Leyre, la curiosidad de saber hízome registrar todos los libros allí conservados. De improviso cayeron mis ojos en las páginas de un opúsculo sin nombre de autor, que contenía la siguiente historia acerca del nefando profeta: “Nació el heresiarca Mahoma…”.

Y es aquí donde surgen mis dudas. Una persona adulta, cultivada, de familia principal, que lleva viviendo bajo dominio musulmán cuarenta y ocho años, en una ciudad como Córdoba, capital del señorío islámico desde hace cien años…¿y no sabe quién es Mahoma?…

Un -suponemos que- indignado Eulogio encargó en el scriptorium de Leyre una copia del opúsculo que se llevó a Córdoba, junto con copias de otras obras latinas desconocidas en Al -Andalus. En el dilatado viaje de regreso, durante el cual tuvo tiempo hasta para ser ordenado obispo de Toledo, visitó otros centros cristianos. Pero fue ya al regresar a su Córdoba natal cuando, imbuído de un renovado fervor religioso e indignado por la existencia de “aquel heresiarca Mahoma”, fomentó entre sus acólitos lo que más tarde se llamaría el fanatismo, un movimiento que hoy denominaríamos de protesta, en forma de manifestaciones públicas en contra de la fe islámica o, lo que es lo mismo, de búsqueda voluntaria del martirio, como forma de llamar la atención y servir de ejemplo a otros cristianos.

Los musulmanes podían ser muy tolerantes con los dhimmis, con sus “protegidos”, pero en cuanto a la defensa de su fe son bastante intransigentes. La apostasía es condenada a muerte, así como la blasfemia, los insultos al Islam o el difamar a Mahoma…como hemos tenido ejemplos muy recientes en Europa. Como consecuencia de aquellas protestas, cuarenta y ocho cristianos, el penúltimo de los cuales el propio Eulogio, fueron ajusticiados mereciendo por parte de la iglesia católica el apelativo de mártires. Eulogio redacta el Documentum martyriale, para confortar a aquellos condenados que esperan en las cárceles a ser ejecutados.

El prestigio del que gozaba Eulogio y su dignidad como obispo electo de Toledo le permitieron ser juzgado directamente por el emir Muhammad I. Las crónicas describen al emir como un hombre culto, poeta y matemático, amante de las artes y que embelleció Córdoba aún más de lo que ya era. Pero, ascendido al emirato en el año 852, le tocó bregar con graves revueltas. Las dos peores: con la de la poderosa dinastía de los Banu Qasi (arabización del apellido latino Casius), hispano-godos islamizados, señores de Zaragoza y gran parte del territorio al norte del Ebro, o la de otro caudillo muladí: Omar ibn Hafsún (arabización de Alfonso), que dominó gran parte de Málaga y Granada desde su inexpugnable refugio en Bobastro, dentro de la serranía de Ronda.

A Muhammad I, suponemos que bastante intranquilo a causa de estos y otros graves problemas, sólo le faltaba ya esta ola de rebeldía cristiana en su propia capital. Tras haber ajusticiado a cuarenta y seis cristianos por ofender al Islam ahora le tocó el turno a Eulogio. Durante el juicio, aún tuvo su oportunidad. Uno de los consejeros que acompañaban a Muhamad I le exhortó a hacer un simulacro de retractación:

Pronuncia una sola palabra y después sigue la religión que te plazca…ante lo que Eulogio, manteniéndose en sus trece, se limitó a hacer una defensa del Evangelio. Fue decapitado allí mismo.

Llegado a este punto, cabe plantearnos cómo en Córdoba y en aquellos tiempos, un docto varón como sin duda fue Eulogio desconociese totalmente la existencia de Mahoma. O, lo que es igual: ¿por qué los musulmanes recién llegados a España no mencionaban la figura del fundador de su religión?. Para aclarar este enigma aconsejo recurrir a un libro muy discutido por la ortodoxia cristiana: La Revolución Islámica en Occidente, de Ignacio Olagüe.

Para empezar, Olagüe fue un personaje cuanto menos, curioso. Donostiarra, estudió Derecho y trabajó algunos años como paleontólogo en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Fundó en 1929 el primer cine-club de España. Fue socio en una galería de arte junto a Ernesto Gimenez-Caballero, introductor del fascismo en España y él mismo fué militante de las JONS (Junta de Ofensiva Nacional Sindicalista), de fuerte ideología fascista.

Pero en su libro La Revolución Islámica…, sumamente documentado, obra de un erudito como sin duda lo era Olagüe (publicado por primera vez en París, en francés), argumenta que los primeros musulmanes que llegan a España, supuestamente invadiéndola, y los pobladores hispanos con los que se encuentran, se entienden perfecta y pacíficamente. Ni imponen ni compiten por su religión. Luchan si acaso por desplazar del poder a la élite visigoda para ponerse ellos, pero el hecho es que la población les acepta sin ningún problema y numerosos nobles visigodos se islamizan y se integran con los recién llegados.

La visión, o la imagen que hoy día tenemos de los musulmanes como fanáticos intransigentes e intolerantes, dispuestos a la yihad (en árabe: el esfuerzo) o a reventarse con un cinturón de explosivos o a bordo de un avión, no tiene nada que ver con lo que debió ser la convivencia en la España de los Siglos VIII y IX. Según las actas de los diez y ocho Concilios de Toledo, desde los años 397 al 702, éste último misteriosamente perdido o eliminado, y que va detallando Olagüe uno tras otro, tanto musulmanes como judíos y cristianos eran indistinguibles por el aspecto y la vestimenta, y su religión se limitaba a un discreto ámbito doméstico. Según estas mismas actas los matrimonios mixtos, aunque no bien vistos, eran muy frecuentes.

Nada de invocaciones a Alá desde lo alto de los minaretes por los muezzines. Nada de rezos multitudinarios los viernes, día santo del Islam, en grandes mezquitas. Esas manifestaciones externas de culto se instauran sobre todo con la llegada de los muy fanáticos almorávides desde África, a partir del año 1040, y que se escandalizan por el relajo religioso de los musulmanes asentados en la península. Pero en Córdoba, y hasta el año 850, cada cual iba a lo suyo y me gusta pensar que, aunque tuviesen -como es lógico- sus propios círculos de parientes y allegados, las relaciones vecinales eran tranquilas, nadie se metía con nadie y menos por temas religiosos que, al parecer y visto lo visto, tampoco les producía excesiva inquietud.

Picnic en el Ganges

 

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No, ni soy Pocholo ni estoy en Ibiza. Soy yo otra vez, pero esta vez ya no estoy dentro del río, dispuesto a bautizarme por el rito hinduísta, antes del amanecer y bajo las bendiciones de un brahman (que cobrará la “voluntad” por sus rezos), con mi  dothi, mi taparrabos reglamentario, sino fuera del agua, de picnic en una barca… Los barqueros nos decían que jamás vieron nada igual, ¡un picnic en el río!, ganándome el título de Santi Sahib, tomándome un té en su cuenquito de barro secado al sol que, en cuanto vacíe, tiraré al agua para que la arcilla vuelva a ella, sobre Ma Gangá, la Madre Ganges (en la India, los ríos son femeninos).

Al fondo, Kashi (=la luminosa, del sánscrito “kash“: luz) o Varanasi (entre los ríos Varuna y Assi), a la que los británicos, incapaces de pronunciar el nombre, rebautizaron como Benarés.   Una de las siete ciudades santas de La India (Ayodhya, Mathura, Hardwar, Kashi, Ujjain, Dwarka y Kanchi) y, de entre ellas, la más sagrada. La protegida de Shiva, sobre cuyo tridente descansa, y representada en la media luna enganchada en su cabellera. La media luna que forma el Ganges fluyendo, el único tramo en el río, de sur a norte, hacia los Himalayas, morada del “Señor de las Montañas”, dejando en la orilla izquierda a Benarés y a su derecha la “paramita” (=en sánscrito, la otra orilla), impura y por tanto, deshabitada: aquel que muera allí, se transmigrará, retrocediendo, en perro, cerdo, u otro animal impuro.

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                                          La paramita, la “otra orilla”, la impura

Por el contrario, el que muere en Kashi, la ciudad protegida por Shiva, escuchará de éste, en un susurro al oído, un “taraka mantra” (=oración de tránsito), un mantra de conocimiento que le convertirá a su vez en la Conciencia Absoluta. Morir en Kashi es un privilegio para los hinduístas, porque simboliza la aspiración del hombre a la trascendencia, la “moksha“, la luz interior del espíritu.   Shiva no sólo se ocupa de los muertos. Encargó a su mujer, Parvati, bajo su forma de Annapurna (“la que da de comer”) la manutención de los más necesitados de Kash: viudas, huérfanos, leprosos, mendigos… por mediación de cofradías especializadas en ayudar a los desvalidos. Bajo su advocación se reparte comida, mantas y ropa a diario.

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                Las grandes pilas de madera destinadas a las cremaciones

Para los que no han podido morir aquí, aún les queda una solución: ser incinerados. Los parientes del difunto los traen de lejos, amortajados, en las bacas de los coches y bajo los asientos de los trenes. Si en toda la India los “smashana“, los lugares de cremación, son impuros y alejados, atendidos por los “dom“, la casta de los intocables, en Kashi son sitios puros, a la vista de todos. Porque aquí, no lo olvidemos, Shiva les musitará al oído el taraka mantra dándoles la salvación. En cualquier momento se puede uno tropezar con un grupo de porteadores llevando sobre angarillas un cadaver cubierto con tela mientras van repitiendo: “Ram nam satya he!“= el nombre de Dios es la verdad.

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                                                      Tras mi bautizo, en el Ganges

Tras de mí, en la barca, se puede ver el Ghat (la escalinata) de Manikarnika = “donde cayó el aro”… Se refiere al pendiente que perdió Shiva en su danza sobre el pozo sagrado que abrió Vishnu con su disco (el que gira en su índice) y que después llenó con su sudor al meditar, lleno de concentración, durante 7.000 años (no lo digo yo, lo dice la tradición hinduísta). El entusiasmo de Shiva al ver el esfuerzo de Vishnú le llevó a bailar, se le desprendió el aro…y ahí empezó todo.

Subiendo las escalinatas del Ghat  hay un estanque sagrado, el que se supone llenó Vishnú con su sudor, elCakra-Puskarini Kunda” (Estanque del Círculo de Loto), y entre el estanque y las escalinatas, sobre una losa de marmol está elKarana Paduka“: las simbólicas y santas huellas de los pies de Vishnú, donde se supone estuvo los 7.000 años de meditación y penitencia. En Benarés se dice que estas huellas son”el lugar más santo de la ciudad sagrada”.

 

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Manikarnika Ghat es el principal de los “pànch jala tirthas” (=los cinco lugares sagrados de la ribera;”tirthas“, en sanscrito=vados), los más sagrados entre los muchos de la ciudad, y es el principal lugar de cremación de Benarés y de toda la India, por lo que también se le conoce como Mahasmashana (=grandiosa tierra de cremación). Allí incineran a los muertos día y noche sin parar, en piras que enciende el hijo mayor del difunto, previamente rapado allí mismo por los barberos, contemplando como el cuerpo material se descompone al separarse los cinco elementos de los que está formado.

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Pero antes de la pira, el cadaver será purificado, tras el lavado ritual en la Madre Ganga, la que todo lo lava, la que arrastra todos los pecados, y donde millones de peregrinos acuden de toda la India para éso, para purificarse.   La Madre Ganga se encargará también de arrastrar, con su lentísima corriente, además de las “puyas” (las ofrendas de flores y velas en honor de Ma Gangá), los cuerpos de aquellos que, por puros, no necesitan ser incinerados: los recién nacidos, las embarazadas muertas antes de parir y los shadus o santones.

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Yo no ví nada de ésto, pero sí vimos flotando algunas vacas muertas y saltar un par de delfines, que en el Ganges también los hay.   A mí Benarés me gustó mucho y me produjo honda impresión. Celebran festivales multitudinarios casi todas las noches a la orilla del río entre cánticos, hogueras y el sonido repetitivo y rítmico de las campanas. La noche que fuimos a bautizarnos, nos encontramos con comitivas de adoradores de los diferentes dioses del amplio panteón hindú que se dirigían, cantando, a los respectivos templos. Es una ciudad bulliciosa, repleta de tiendas (de saris, de joyas, de tankas o de comida) y de vacas que limpian las calles de basura. Una ciudad para pasearla con calma, con la mente abierta, con sensibilidad pero sin sensiblería (o sea, sin ñoñerías eurocentristas).

Para acabar, un fragmento del Khasi Kanda (33.10), dentro del Skanda Purana:

El Ganges, Shiva y Khasi: donde esta Trinidad está vigilante no es un milagro que ahí se encuentre la gracia que le conduce a uno a la bienaventuranza perfecta”.

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El arte social

Arte social. Banksy 2

Graffiti del artista británico Banksy

Leí hace poco el comentario que hizo el empresario multimillonario norteamericano Warren Buffett, uno de los tres hombres más ricos de Norteamérica (y, sin embargo, con una gran conciencia social). En un artículo publicado el 14 de Agosto de 2.011 en el New York Times titulado Dejad de mimar a los superricos” declaró:

…Claro que hay una lucha de clases, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que está librando esta guerra. Y la estamos ganando…

A raíz de la famosa Transición y la instauración de la democracia en España, se nos lanzó el mensaje a menudo de que “ya no había lucha de clases“. Pero los acontecimientos de estos últimos años con sus secuelas de crisis, desempleo, recorte de servicios sociales, el contubernio entre la clase política y la banca, la altísima corrupción y demás, nos demuestran cada vez más que sí, que el millonario yanqui tiene razón: desde los comienzos de la Humanidad hubo, hay y habrá lucha de clases… y siempre la perdemos “los de abajo”.
 
Pero vamos a dejar -de momento- la política y vamos a plantearnos otra cuestión: ¿qué es el Arte? o más bien, ¿para qué sirve el Arte?…
Dejando aparte los innegables valores estéticos digamos, por resumir, que el Arte es el fruto de la mirada que personas  con una especial sensibilidad para todo lo que nos rodea, captan y nos transmiten. Saben ver, y saben contarlo.
 
Dentro del Arte, la literatura, el teatro y el cine han sido facetas con frecuencia muy combativas y dadas a la denuncia social pero, ¿y las artes plásticas?, ¿hay denuncia en la artes visuales?…Por supuesto que sí. Y no me refiero al arte “transgresor” de las vanguardias, sino a aquellas manifestaciones que artistas concienciados socialmente han sabido plasmar, con la intención tanto de desahogarse como de implicar al resto de la sociedad.
 
En un artículo anterior para Extremacultura hablamos sobre el Arte Contemporáneo. Y comentamos el escepticismo que a menudo despierta en tanta gente, aficionados al arte o no, por su excesivo mercantilismo. Un mundo de ferias, galeristas, críticos, comisarios y coleccionistas, todos ellos con criterios a veces muy “particulares”, que pueden encumbrar a determinados artistas, más o menos mediáticos, más o menos escandalosos, más o menos comerciales, más o menos discutibles… 
Arte social. Mierda de artista
Un comentario común es que “el arte contemporáneo es una mierda”…Aquí vendría a colación la exposición que en Mayo de 1961 realizó en la galería Pescetto, en Albissola Marina, el artista italiano Piero Manzoni: 90 latas -numeradas y firmadas- rellenas con 30 gramos de heces y tituladas “Mierda de Artista”. Se vendieron, todas, a la cotización de su peso en oro, aunque en las sucesivas reventas y subastas han centuplicado su precio. Tras morir Manzoni, su amigo Agostino Bonalumi dijo que realmente estaban rellenas de yeso…aunque tiempo después una de las latas, debido a la fermentación de su contenido reventó, comprobándose que sí, que estaban rellenas de “mierda de artista”. Otras “obras” suyas, en su línea, fueron una serie de globos rellenos con su aliento, titulados “Cuerpos de Aire”
Un precursor del arte conceptual de Manzoni (en la que la idea vale más que el objeto, por oposición al “formalismo”) fue Duchamp con su “Fuente” expuesta en 1917: un urinario comercial de porcelana…sin más…
 
Estos y otros muchos ejemplos pueden hacernos descreer del Arte Contemporáneo pero no hay que denostar a toda esa gran producción que hoy día los artistas realizan, con nuevos medios que desbordan a los tradicionales: pintura y escultura. Actualmente los artistas “visuales” utilizan otras técnicas como la fotografía o el vídeo, y además cuentan con las redes sociales (Youtube, Facebook) para difundir su creación, saltando si es necesario por encima de los circuitos tradicionales (galerías, museos).
 
El Arte Social tuvo su explosión inicial a raiz de la Revolución Soviética y el breve periodo sin censuras de los primeros años: cineastas como Eisenstein (El acorazado Potemkin, Octubre), Aleksandrov o Pudovkin. O artistas plásticos “al servicio de la revolución”, lo que se llamó el Constructivismo: Tatlin, Rodchenko, Malevich, Mayakovsky, Popova… Bajo el mandato de Lenin, en los primeros años tras la Revolución, se acuñó el término AgitProp (abreviatura de Agitación y Propaganda) como un intento para concienciar e instruir a las masas. Hasta se organizó un tren AgitProp en el que, actores y artistas, recorrieron la URSS difundiendo sus mensajes.
 
Hace pocos años pude ver una exposición magnífica en el Museo Reina Sofia: “Una luz dura, sin compasión. El Movimiento de la Fotografía Obrera (1926-1939)” (podéis informaros en Google). En el número del 25 de Marzo de 1926, la revista AIZ (Arbeiter Illustrierte Zeitung = revista ilustrada para los trabajadores), dirigida por Willi Münzenberg hizo una convocatoria a los potenciales fotógrafos amateurs para proveer imágenes de la vida cotidiana proletaria. Dicha convocatoria fue un éxito y se crearon grupos de fotógrafos obreros en toda Alemania, primero, y en el resto de Europa después.
Arte social Expo fotos
 Portada del catálogo de la exposición. En la portada, fotografía de un padre y un hijo alemanes, en una sesión de cine
 
Al mes siguiente aparecería en la URSS el primer número de “Sovetskoe foto“. Su fundador, Mikhail Koltsov (más tarde comisario político en nuestra Guerra Civil y después depurado en las purgas estalinistas), comenzó una colaboración con Münzenberg que duró hasta 1936 y que originó miles de imágenes de un descarnado realismo (podéis buscarlo en Google bajo el título de la exposición), desde las pésimas y durísimas condiciones de vida de los obreros en toda Europa, de una miseria equiparable al Tercer Mundo, a los logros sociales soviéticos, en un momento de pleno prestigio soviético. En 1930 se incorporó a AIZ el fotomontador Helmut Herzfeld, que renunció a su nombre alemán por el más conocido de John Heartfield, autor de fotomontajes críticos con el nazismo, y que también publicó trabajos muy conocidos sobre nuestra Guerra Civil. 
Arte social. John heartfield 1
Montaje de John Heartfield sobre la Guerra Civil española
AIZ disfrutó de un prestigio sin precedentes, llegando a la increíble cifra para su época de medio millón de suscriptores. Uno de sus reportajes más célebres fue: “24 horas en la vida de una familia obrera en Moscú”, sobre la familia Filipov (nada que ver con el mafioso ruso Petrov de la Costa Brava). Una familia obrera “normal”, en la que todos los miembros tenían un trabajo (el padre, en una fábrica colectivizada por los obreros) y disfrutaban de una vivienda digna, polideportivos, bibliotecas públicas, etc. Para los alemanes de entreguerras, con un índice de paro cercano al 20% -casi como el de España hoy día- y gran miseria social, el ejemplo de los Filipov era la demostración de que la revolución social era posible. De hecho se organizaron un par de viajes hasta Moscú para conocerles y entrevistarles demostrando que sí, que el reportaje era totalmente cierto.
Arte social. John Heartfield 2
Otro de los fotomontajes de Heartfeld titulado: “Adolf, el superhombre, traga oro y vomita basura”
AIZ duró hasta 1933, año en que Hitler subió al poder, quedando prohibidas en Alemania la publicación de ésta y otras revistas. AIZ se “mudó” a Praga y su director, Willi Münzenberg a París, muriendo asesinado en extrañas circunstancias al huir de París tras la ocupación alemana. Se ve que “molestaba” mucho.
 
Pero el Arte Social no acabó tras la 2ª Guerra Mundial. La denuncia continúa. Aquel AgitProp soviético tuvo un rebrote en Gran Bretaña, durante los años 80, bajo el gobierno de la conservadora Margaret Thatcher. Artistas socialistas y de izquierdas fueron acusados de utilizar el AgitProp para difundir ideas extremistas a través del teatro y de la televisión. Directores de cine como Ken Loach en filmes (“Lloviendo piedras”, “Mi nombre es Joe”, o “Tierra y libertad” basada en la novela “Homenaje a Cataluña” de George Orwell, que luchó en la Guerra Civil) denuncian la explotación de la clase trabajadora británica.
 

Una expresión muy extendida es el Urban Art, que va desde las pintadas callejeras con declaración de intenciones y expresiones, más o menos trabajadas (el Muro de Berlín está cuajado de graffittis) hasta un arte mucho más elaborado del que el mejor ejemplo es el artista anónimo británico Banksy (consultar su película: “Exit through the gift shop“), con sus famosas imágenes de ratas, policías o soldados, que forman parte ya del paisaje urbano.

Arte social. Banksy 1


Hace pocas semanas leí una entrevista al escritor Félix de Azúa por un llamativo titular, en el que decía: “hace treinta años que no se hace arte social en España....”
Admiro a Félix de Azúa hace tiempo. Doctor en Filosofía, escritor (“Diario de un hombre humillado”, entre otros), barcelonés antinacionalista, autor de una frase que siempre me ha gustado: “la filosofía y el arte no requieren excesivo talento: requieren coraje“. y pensé que no es uno de esos artistas “viejunos”, premios Nobel incluidos -y aquí no pienso dar nombres aunque haberlos haylos-  que cuando hablan del arte actual sueltan siempre cosas del estilo de: “la poesía ha muerto”, o “ya no se escribe nada bueno”…opiniones requeteviejunas fundadas sobre todo en que siguen anclados en su tiempo y lo actual les desborda. 
Al leer en profundidad la entrevista, efectivamente, Féliz de Azúa lo que sostiene es que el Arte debe tener un ideal, si no revolucionario, sí de influir en la sociedad, cosa que según él hace treinta años que no se produce. Pero en este caso, y lamentándolo, discrepo de su criterio. 
No obstante, sigue habiendo Arte Social en todo el mundo, en Europa y, concretamente, en España. Baste un ejemplo: la última exposición, “Los encargados”, por dos artistas bastante toca-pelotas…en el sentido social de la palabra: Jorge Galindo y Santiago Sierra. 
Arte social. Los encargados
Apoyados por su galerista, Helga de Alvear (nada sospechosa de ser una perroflauta), rodaron un video el 15 de Agosto del 2.013 en la Gran Vía de Madrid como una especie de cortejo fúnebre: unas limusinas sobre los que apoyan grandes retratos, ¡puestos del revés! del rey Juan Carlos y los seis presidentes de la democracia, con la música de fondo in crescendo del coro de la Varsoviana, más conocido en España como “¡A las barricadas!“….(podéis ver parte en Youtube).
 
Desde luego, hace falta valor para semejante declaración de intenciones. Se merece un aplauso.
 
¡Camaradas: la lucha continúa!